Diario La Grada | Viernes, 23 de agosto de 2019

23:23 h. ENTREVISTA MATÍAS VARGAS (PARTE II)

“En Argentina muchos creen que con un hijo se pueden salvar si juega al fútbol”

“La secundaria debería ser un requisito obligatorio para jugar en Primera”

04/08/2019

Naciste en Salta, pero te criaste en Mendoza. ¿Cómo fue tu infancia?
Hasta los seis, siete años yendo y viniendo porque mi papá jugaba al fútbol. Teníamos una casa en Mendoza, en una ciudad llamada San Martín. Hasta que mi viejo se retiró vivimos en varios sitios y al final nos quedamos en Mendoza. Salta no la conocí y por eso digo que soy más mendozino, aunque en el documento dice que nací en Salta. Me crié en Mendoza hasta que después viví ocho años en Buenos Aires, por lo que gran parte afectiva de mi infancia también está allí. Como en casa no teníamos una muy buena situación económica, ayudaba siempre que podía.

¿Cuáles son tus primeros recuerdos con un balón?
Jugando con mi hermano a la pelota en el barrio, donde nos juntábamos con unos 15 ó 16 chicos vecinos, todos éramos nuevos en ese sitio. Tres teníamos la misma edad y estábamos jugando al fútbol a toda hora.

¿Has dejado muchas cosas por triunfar en el fútbol?
Sí, y es algo que aprendí; Heinze nos lo decía mucho. Para jugar al fútbol y triunfar hay que dejar cosas de lado. A los 13 años me fui a la pensión de Vélez, a 1.000 kilómetros de mi familia. Tenía que hacerlo para cumplir mi sueño. Es arriesgar, dejarlo prácticamente todo. A esa edad no podía ir a un viaje, salir un sábado... No hacía algunas cosas de los chicos de mi edad. Pero el que quiere llegar tiene que aparcar cosas. Es algo lógico y lo que viene siempre es más lindo.

Una de las cosas que no se deben dejar son los estudios…
Sí, es así. Creo que tener estudios es muy importante y en Europa es más habitual que en Argentina; aquí casi todos tienen esos estudios, algo que no pasa en mi país al tener una situación complicada, con una crisis importante, con problemas económicos, una mala educación… Tener la secundaria debería ser un requisito obligatorio para jugar en Primera. Los colegios no ayudan a los chicos y esto hace que se dediquen completamente al fútbol de muy chicos y algunos no terminan la primaria. Ves jugadores triunfando en Primera que casi no saben ni hablar, relacionarse, qué es el respeto… Se han perdido esa parte tan linda que tiene el colegio y que hay que vivir. Es importante que de chico se siga conectado al entorno de la escuela, que es de tu edad. Y así compartes otras cosas que no son solo el fútbol. En la secundaria creo que aprendes a convivir. Tener cultura y saber hablar es algo muy importante, y cognitivamente al jugador también le sirve.

Ante los problemas que hay en la sociedad argentina, ¿es el fútbol una válvula de escape?
Solo tienes que darte cuenta de que todo el mundo que tiene un hijo en Argentina dice: con este me voy a salvar. Primero piensa que jugar bien al fútbol es fácil y después que hay mucha plata; muchos presionan a los chicos de pequeños para que jueguen. Hay mucha miseria y los que llegan a jugar al fútbol se pueden salvar, pero otros chicos si no llegan y no tienen nada pueden acabar en la droga, robando... No está mal que el fútbol sea esa válvula de escape, pero hay que controlarlo.

¿A quién le pedías autógrafos con ocho o diez años?
A los compañeros de mi papá. Mendoza queda muy lejos de dónde están los grandes clubes. Más que nada seguía a mi viejo, nunca fui un fanático.

¿Qué sientes ahora cuando se te acerca un chiquillo a pedirte una firma o una fotografía contigo?
Me veo reflejado en ellos, aunque insisto que no era muy fanático. Recuerdo lo que sentía cuando me cruzaba con algún jugador cuando era chico, como me pasó una vez con Pablo Aimar o Ever Banega, al que podría enfrentarme este año. Me quedaba helado mirándolos, no podía hablar ni nada…

En Argentina el fútbol es pura pasión. ¿Qué partido te ha marcado un poco?
No sé. Bueno sí, hay uno que se disputó hace poco en el que me di cuenta de lo grande que es; fue la final de la Copa Libertadores entre River y Boca que se jugó en España. Nosotros vemos el fútbol europeo muy lejano y ver un partido como ese en el Bernabéu, con la cantidad de gente que había, fue para darse cuenta de la gran dimensión que tiene el fútbol argentino. En mi carrera me han marcado varios partidos, que han sido puntos de crecimiento, pero aún voy en busca de ese partido que marque mi carrera del todo.

Ese River-Boca fue algo muy grande, pero ha de servir de ejemplo para demostrar que el fanatismo no lleva a ninguna parte ni en el fútbol ni en ningún otro ámbito de la sociedad, ¿no?
La verdad es que fue un papelón lo que pasó en Argentina; fue un desastre. Que un partido tan importante como ese se viviera con ese nivel de violencia, de maldad, de descarga negativa… fue horrible. Y ya no quiero hablar de todos los negocios sucios que hay por detrás.

Esa realidad sigue presente, pero tu futuro ahora pasa por el Espanyol, aunque no seas ajeno a ella. ¿En qué sueña ahora Matías Vargas?
En llegar a lo más alto posible con el Espanyol, que nos podamos clasificar para la fase de grupos de la Europa League y poder seguir cuanto más tiempo mejor en una competición tan hermosa, y después en realizar un gran campeonato liguero. Sueño con muchas cosas en este club. Ojalá podamos triunfar esta temporada.

¿Visualizas el día que juegues tus primeros minutos ante la afición en el RCDE Stadium?
Claro que sí. El otro día cuando estuve en el partido ante el Stjarnan me encantó el campo, el ambiente... Tengo muchas ganas de jugar allí. Cuando el speaker decía el nombre del goleador y la afición gritaba el apellido del jugador, me imaginé que cantaban el mío tras marcar.

Para acabar, el Espanyol tiene fútbol femenino y tu siempre has sido defensor de que las chicas también jueguen. ¿Deben agarrar las chicas cada vez más la pelota?
Sí. Ya he compartido gimnasio con las chicas. Es impresionante que se les dé este valor, ya que en Argentina no pasa mucho, y que se les de el lugar que se merecen en el fútbol y en la sociedad. Que tengan la igualdad también en posibilidades de poder jugar al fútbol.