Diario La Grada | Miércoles, 16 de octubre de 2019

13:56 h. CONTRACRÓNICA

Ferreryra sí fue investido como presidente

El ‘Chuky’, nada más reanudarse el partido, demostró que en el descanso la charla fructificó y que querían cerrar este partido de ida de forma satisfactoria y sin sorpresas

29/07/2019

Pedro Sánchez fracasó en el Congreso de los Diputados, pero el Espanyol liderado por el Chuky Ferreyra, que se vistió de muñeco diabólico, y un certero Borja, sí logró ser investido presidente. El Espanyol logró cumplir con su cometido de superar el trámite y salir airoso para afrontar la vuelta. Lo hizo en segunda votación, porque en la primera ganó la abstención en forma de falta de gol. Pero en la segunda fue otra historia y el sí ganó por goleada.

Como les decía, en la primera parte las cosas no fueron como se esperaba. Y no fue por falta de ganas de lograr abrir la lata, pero la confusión en los metros finales y la falta de clarividencia y entendimiento para llegar a un pacto, en este caso a una conexión certera y letal, no llegó. De ahí al cabreo de Gallego en el banquillo, que pedía ir con más decisión hacia el maco rival, que con una ordenada defensa sin fisuras se mantuvo inexpugnable.

De inicio investir al Espanyol como el equipo que iba a pasar de ronda parecía algo hecho. Sobre el papel era favorito, pero sobre el nuevo verde del RCDE Stadium –que hacía botar el balón como un conejo-, fue otra historia. No hubo forma de romper el hielo islandés y eso, paradójicamente, ya generó los primeros silbidos del electorado allí presente. Tímidos, sí, pero no deja de ser sorprendente el nivel de exigencia ya en el primer partido oficial de la temporada. Algo que contrasta con la imagen de Darder, antes de irse a los vestuarios, reclamando con los brazos a la afición que animara.

Ferreyra decantó el voto hacia el sí
El ‘Chuky’, nada más reanudarse el partido, demostró que en el descanso la charla fructificó y que querían cerrar este partido de ida de forma satisfactoria y sin sorpresas. A la primera de cambio logró que el balón besara las mallas por primera vez. Decantó el voto hacia el sí y se agenció el ministerio del gol con el permiso de Borja. Cornellà cantó el primer gol con sabor europeo gracias a un delantero que en los tres partidos disputados -dos de ellos amistosos-, ha ‘mojado’. Y no solo eso, con los dos de ayer el argentino alcanzó los 10 tantos en competición europea. A partir de entonces, empezó la fiesta. El Templo fue un auténtico festival. Ferreyra se desató para firmar un doblete y dar una exquisita asistencia, y bonita de cara a la galería, con un taconazo que hizo que el Panda se colara en el decorado con otro par de goles. Y no me gustaría pasar de puntillas con el importante papel que jugó Naldo, acertado en cada decisión que tomó. Acabó el pasado curso a un gran nivel y parece que no tendrá reparo alguno en coger los galones en el eje de la zaga.

El salmón supo a gloria
Sin duda ayer fue una gran noche para una maravillosa minoría que asistió a un partido con sabor europeo que no se degustaba desde hacía una eternidad. Había hambre. Y el salmón fue una magnífica forma de empezar a disfrutar. Son demasiados doce años sin llevarse a la boca un bocado exquisito que esperemos no sea algo aislado. Que esto no se quede en un concurso puntual de tapas y que acabe siendo todo un curso gastronómico por el viejo continente. Como les decíamos, ha pasado mucho tiempo, pero en el Espanyol volvemos a tener una muy buena materia prima que Gallego tratará de cocinar con mimo y esmero -y una buena pizca de carácter- para conservar todas sus propiedad hasta lograr su mejor sabor. Llegó la hora de exportar nuestra marca a lo grande y divertirse en el trayecto.

Dicen por aquí que ‘no diguis blat fins que no sigui al sac i ben lligat’, pero esto, salvo descalabro monumental, parece estar hecho. El 4-0 es un inmejorable resultado para la vuelta. Se le pedía al equipo que dejara la eliminatoria vista para sentencia y así fue. Por lo tanto, primer trámite superado ante una afición que pudo irse satisfecha por los goles cantados. Se quedó una gran noche. ¡Hemos vuelto!