Diario La Grada | Jueves, 17 de octubre de 2019

17:44 h. OPINIÓN QUIQUE IGLESIAS

Fanlo y el alma de la comunicación

Lleva el Espanyol toda una vida comunicando. Contra la marea. En contra del viento. Y, muy pocas veces, a favor del aire que sopla

27/07/2019

Lleva el Espanyol toda una vida comunicando. Contra la marea. En contra del viento. Y, muy pocas veces, a favor del aire que sopla. Así que, hoy que se viven tiempos de esperanza, resulta conmovedor ver a espanyolistas de pro como Manel Fanlo en una noche tan señalada como la de ayer.

El club ha tenido a bien centrar en Manel su repaso y homenaje de los años que lleva la institución con una cierta estructura comunicativa. Siempre bajo la lupa, hoy elevada hasta el cielo, de Juan Segura Palomares, el gran Fanlo acompañó al club en aquellos años postreros de Sarrià. Qué dificultad, qué familia. Fanlo llegó luego a TV3 donde remó hasta dejarse algo más que la voz.

La foto de Fanlo rodeado de los que ocuparon su mismo cargo (hasta el actual, Agustín Rodríguez) nos llevan a recordar decenas de momentos en los que el Espanyol ha tenido que enfrentarse a delicadas crisis... casi existenciales.

En este mes de julio que ya toca a su fin, el Espanyol se prepara para una nueva era comunicativa. Debe dar el salto. No puede seguir siendo un tránsito de información dedicada a ‘cuatro voluntariosos’ periodistas que nunca van a fallar (y me pongo el primero, como el burro). El Espanyol está ante el momento crucial para invertir en convertirse en un medio de comunicación propio, para que pueda ofrecer un contenido que casi nadie jamás ha ‘comprado’. Radio, tele, Youtube... qué sé yo.

El departamento de comunicación no genera ingresos. Es, seguramente, el único que necesita una inversión constante para poder ser rentable. Sin embargo, es el mensajero del alma del club y quien hace de corresponsal de, ya sea de las hazañas o del día a día. En el fondo genera algo más importante que el dinero: la credibilidad, la pertenencia, la emoción. Ese camino, entre otros, lo marcó Fanlo y hay que mantenerlo en alto.