Diario La Grada | Miércoles, 16 de octubre de 2019

17:24 h. OPINIÓN DANI BALLART

Regando con lágrimas

Borja es de esos tipos que resulta difícil no enamorarse de él.

03/07/2019

Una de las imágenes del verano ha sido las lágrimas de Borja Iglesias. Un jugador diferente que decide sacrificar sus vacaciones en cualquier lugar maravilloso de este mundo para dedicarse a personas extraordinarias en su propio campus. Borja es de esos tipos que resulta difícil no enamorarse de él. Uno cae rendido a sus pies cuando es capaz de mostrar su humanidad hablando de su familia y su novia.

Sus lágrimas son como las tuyas o las mías. Por eso al verlas cuesta no sentir empatía. Esa grandeza de dejarse ver por dentro es lo que nos cautiva. Borja es entrañable. Un tipo sencillo, haciendo cosas imposibles para la gran mayoría. Idealizar a nuestros jugadores es un clásico para todos, pero verles mostrándose tal cómo son es una cara poco habitual. Y nuestro Borja va en esa dirección. No solo nos enamoramos de ellos por lo que pueden hacer sobre el césped, sino también lo hacemos cuando no lo pisan. Los cracks son así tal cual les vemos. Como tú o como yo, pero con un gran talento para jugar al fútbol. Una aptitud que ni tú ni yo tenemos. Me gusta salir de ese estereotipo de club elitista, donde los jugadores son intocables o inalcanzables para una foto o autógrafo. Me gusta verlos y tocarlos y sentir que son de carne y hueso. Contemplar que se ríen o que están enfadados por una cosa u otra, pero esas lágrimas... Esas lágrimas parten el alma. Nos la parten porque demuestran la esencia del ser humano. Son como tú y como yo.

No sé si estará mucho tiempo con nosotros o se marchará en breve, pero algo tiene este Espanyol que les hace ser así. Cuando la gente que trabaja en el club es humilde y bondadosa, todo se impregna del mismo color. Ya son muchas veces las que hemos visto nuestros jugadores, siendo diferentes a los de los otros equipos y no es casualidad. Nuestro Espanyol se está construyendo en otra dirección y a mí me encanta. Por eso, no dejen de partirnos el alma, muéstrense tal y como son. Así les seguiremos por donde vayan y continuaremos gritando: “Visca l’Espanyol!”