Diario La Grada | Miércoles, 11 de diciembre de 2019

8:12 h. OPINIÓN DE ORIOL VIDAL

El ímpetu destemplado

Veremos hasta dónde llega ahora el dominó de las desgracias en un vestuario que bebía los vientos por su míster

06/06/2019

El elixir del éxito perico es vaporoso y su frasco, frágil. Sucedió otra vez y el hechizo mágico de Rubi (y toda esa metamorfosis del club que aquí no nos cansamos de profetizar) se tornó en embrujo pérfido. Se perdió el príncipe en un final monstrenco, revival absoluto de Bielsa y reflejo de todas esas veces que el Espanyol de las grandes esperanzas no se quedó ni a medias, plantado por el destino, por una conspiración oculta interestelar o porque, simplemente, tampoco sabemos más. Ya lo ven: una semana ya de la trágica tragicomedia y ni unos ni otros dicen nada a la luz de una hinchada que sí, los tiene hinchados. Sospechoso.

Que el RCDE no va a entrar en la nueva fase que pregonó Rubi es una evidencia, a la espera de la tan dichosa como hipotética ampliación de capital y encadenados hasta la resignación por los límites salariales. También lo es que el Espanyol debió mimar, blindar y persuadir antes al gran artífice de la clasificación europea (por fe, persistencia, trabajo, made in Sadrià y estilo): mucho más allá, por cierto, de la generosidad que también se tuvo con Galca o QSF en las malas rachas. No es menos cierto que una montaña de dinero siempre parecerá más seductora que la eterna tarea de un Sísifo perico: al fin y al cabo, eso es el fútbol profesional. Pero fuera su fuga al Betis por espanto o simplemente una espantá, Rubi debió salir a la palestra y pintar otro final a su bonito cuento, y no este desgarro un punto caprichoso y con una estética incomprensible a más no poder. A sus defensores nos lo ha torcido todo, empezando por esa buena onda que tanto había costado imponer.

Veremos hasta dónde llega ahora el dominó de las desgracias en un vestuario que bebía los vientos por su míster. Tocará comprobar si el adiós de Rubi supone una herida profunda o solo el síntoma de una intensa enfermedad. Y esperaremos ansiosos al diagnóstico del club ante tan delicado momento. Servidor lo tendría claro: ya que toca templar gaitas, siempre un Gallego. La solución lógica, de manual y con credibilidad para sus muchos hijos deportivos. Así de fácil y por encima de cualquier otra complicación que le demos al contexto.

En pleno melodrama blanquiazul nos atravesó la muerte de Reyes, y qué ridícula parece ya cualquier miseria. Fue invencible con el Arsenal, glorioso con su Sevilla, brillante con el Atleti y destello en el Espanyol: en la retina siempre su gol mágico y de aquelarre frente al Betis. Lloramos su fútbol de lujos por su velocidad excesiva y absurda. Las tentaciones impetuosas, capaces de descarrilarlo todo, puñetera frivolidad.