Diario La Grada | Domingo, 15 de diciembre de 2019

7:48 h. OPINIÓN ORIOL VIDAL

El romanticismo debe regarse

Hace casi 20 años, el Espanyol acertó cambiando y apostando por Paco Flores; y, esta vez, triunfó manteniendo su fe en Rubi

28/05/2019

Gustazo tremendo, lo vivido al final en el Espanyol. Para muchos, un triunfo romántico, de los mejores de la historia reciente. Por la forma y por ratificar tantas intuiciones, yo sitúo esta (pre)clasificación europea a un nivel parejo a la primera Intertoto (ratificación de que el Espanyol de cantera era ya una realidad) y solo un par de escalones por debajo de la Copa del 2000 en Mestalla; sobre todo, en cuanto a convicción: hace casi 20 años, el Espanyol acertó cambiando y apostando por Paco Flores; y, esta vez, triunfó manteniendo su fe en Rubi. Un gozo íntimo y sentimental, mucho más allá del séptimo puesto.

Rubi ya advirtió al club que el desmantelamiento ahora no era admisible y desde el club y la dirección deportiva se acepta la apuesta. Sin poder realizar alardes, por desgracia, pero también sin cometer “astracanadas”, como bien definió el vice García Pont. Que así sea y hasta al final, a pesar de las tentaciones. Rubi ha pulido al máximo el equipo que encontró y el club ya le recompensó en invierno con Wu Lei, el Chucky y Alfa Semedo, lo cual ya mostró una intención de mejorar. Esperaremos con ansia qué se deriva de la selección final en los despachos, pero entre su acierto y el salto de Pol Lozano y Campuzano se tiene que hacer frente a una temporada de exigencia superlativa.

Chen Yansheng ha optado por mantener su línea de avance sin prisa pero sin pausa. Y ahora debe acompañarle todo el club, que quizá debería abonarse no solo a los carnets, sino también a la buena vibración insuperable del último partido de Liga. Un encuentro en que todos los pericos latieron al unísono y olvidándose de sus diferentes arterias y, aún más, de sus tradicionales venazos. Toca darle continuidad a esa tarde recargada de fe, pero también de actuación entusiasta y convencida, sin que un par de árboles priven de ver el bosque.

Mayo ha sido justo con el perico, reconfortado al fin por los resultados y con un verano por delante que lo tiene todo para ser feliz. Toca, sin embargo, repescar desde todos los ámbitos del club las sensaciones vividas ante la Real y no dejar que sean flor de un día. Que los jugadores, millones mareantes al margen, se sientan tan estupendos como periquitos ya son garantía de seducción. El pretendido patito feo está aquí para hacerle un buen corte de mangas a cualquier cisne engreído. Sigan enamorándolo.