Diario La Grada | Lunes, 14 de octubre de 2019

19:41 h. año nuevo, mismos problemas

La vida no cambia para el Espanyol

En los dos últimos encuentros ha habido empanadas importantes que han costado cuatro goles

C. Fanlo @Fanlillo 15/01/2019

Ha comenzado el Espanyol este 2019 con muy buenas intenciones pero con los mismos errores cometidos que el año que ha dejado atrás. Si frente al Villlarreal jugó como nunca y cinco minutos de desconexión dejaron la eliminatoria abierta, contra la Real Sociedad la empanada fue al principio. Tiró de casta y buen juego para sobreponerse a la doble bofetada inicial, pero un nuevo despiste defensivo costó el encuentro.
En 12 minutos, los cinco finales disputados en La Cerámica y los siete primeros en Anoeta, el Espanyol ha encajado cuatro goles. De empanada en empanada y un punto en común: los balones aéreos. Tres de los tantos citados se han encajado de esta manera. Mientras que los recibidos en Castellón llegaron de cabeza, en San Sebastián el primero fue tras un remate al poste a la salida de un córner. El segundo, a pesar de ser desde el punto de penalti, también tiene mucho que ver con los balones aéreos, puesto que la pena máxima fue cometida por David López al tocar el balón con la mano en pleno salto con Héctor Moreno. Sin lugar a dudas, el Espanyol tiene un problema grave por arriba, donde le rematan todo lo rematable.


Falta de contundencia
Dicho problema no es algo exclusivo de los encuentros comentados. De los 31 goles encajados por el Espanyol entre Liga y Copa, ocho han llegado vía aérea, el 25 por ciento de las dianas encajadas, a los que hay que sumar las siete que han lo han hecho a balón parado -tres de penalti y cuatro de falta-. Un total de 15 goles le han anotado al Espanyol de estas dos maneras, el 48 por ciento de los tantos recibidos. Una cifra demasiado alta que acaba castigando en exceso a un equipo que quiere llevar, y lleva, el peso de los partidos.
Pero el Espanyol es un equipo que manda sobre el terreno de juego y es estéril en las áreas, y eso supone un problema. Porque, además de la fragilidad defensiva demostrada, el equipo volvió a demostrar que tiene la pólvora mojada a pesar de haber marcado dos dianas durante dos partidos seguidos por segunda vez esta campaña. Hasta diez veces dispararon los espanyolistas a portería, yendo tan solo dos de ellos entre los tres palos. Un equipo sin mordiente arriba en el que Naldo se destapó y demostró, con su gol y un remate en la segunda mitad que se marchó desviado, que es de lo mejor que tiene este Espanyol por arriba. Porque los testarazos de Piatti y Dídac dejaron mucho que desear.
Año nuevo y la vida sigue igual, aunque por lo menos ya no solo marca Borja Iglesias. El Panda anotó el gol del triunfo ante el Leganés, pero ya llevamos dos encuentros viendo puerta y el gallego no ha mojado. Lo ha hecho hasta Baptistao. Bueno, no, pero hay que reconocer que más de medio gol en propia puerta de Llorente es suyo. Lo celebró con rabia y como si lo fuera. Lo merece.