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PERICOS POR EL MUNDO

Toni Cosano: “Sería maravilloso jugar la Champions africana”

Este socio del Espanyol, que estuvo en la escuela del club, está cumpliendo su sueño entrenando al Petro de Luanda

Jordi Luengo Jordi Luengo
28/09/2019

 

Toni Cosano Cantos (Barcelona, 28-03-1977) está ante el que puede ser uno de los días más importantes de su carrera como entrenador de fútbol. Este perico, socio del Espanyol desde hace casi 30 años, entrena desde marzo al Petro de Luanda, el equipo más poderoso de Angola, y podría clasificarlo para la Champions africana. Tras haber picado mucha piedra en equipos de fútbol base como los juveniles del Mataró, Sant Andreu y Europa, y estar en el fútbol base del Espanyol, Santa Eulàlia y Hospitalet, decidió irse al extranjero en busca de una oportunidad que se le resistía en España. Tras probar suerte en Corea del Sur y Argelia, ahora disfruta de su gran pasión al máximo nivel en el país africano. Está cumpliendo su sueño.

En marzo asumiste el banquillo del Petro de Luanda y dejabas de ser el director de su academia. ¿Estás disfrutando de esta oportunidad?
Sí, mucho. Tanto a nivel profesional como personal es una gran experiencia. Vine como director de la academia, con la idea de realizar un proyecto de tres años en el fútbol base, y poco antes de acabar la segunda temporada me propusieron dirigir el primer equipo. Llevaba mucho tiempo trabajando y luchando por una oportunidad así; mi nombramiento como técnico de un equipo de Primera División en Angola daba sentido a todos esos años de lucha y constancia y era la culminación de un sueño de mucho tiempo.

¿Qué significa dirigir al que seguramente es el equipo más importante de Angola tras tantos años picando piedra?
Dirigir a Petro de Luanda, que es el club con mejor palmarés de Angola, para mí es un orgullo enorme. Afronto el reto con la mayor responsabilidad y profesionalidad posible. Creo que me llega en un buen momento en mi vida, con el grado de madurez y experiencia necesario para vivir una aventura de este tipo.

¿Cuánta gente va a ver vuestros partidos de local?
A los partidos contra los equipos de arriba de la tabla o de Champions League africana asisten unas 25.000 ó 30.000 personas, mientras que ante los rivales de media tabla para abajo suelen ser unos 10.000 aficionados.

Llevas ya más de dos años en Angola. ¿Qué hace un perico como tú en África?
Pues buscando la oportunidad que no tuve en España. En Barcelona pasé de entrenar alevines en Segunda División hasta llegar a liga Nacional y División de Honor Juvenil. Después el salto al mundo amateur es difícil y aunque conseguí sobrevivir con el fútbol algunos años, no encuentras la estabilidad económica y laboral que debes tener ya con cierta edad. Por eso decidí hacer las maletas para seguir luchando por un sueño de muchos años.

Antes estuviste en Corea del Sur y Argelia. ¿Cómo fueron esas experiencias?
En Corea del Sur la idea era ir un par de temporadas pero a última hora se rompieron las negociaciones y me contrataron para trabajar unas semanas con algunos equipos y selecciones coreanas de diferentes edades. En Argelia estuve unos seis meses, pero el proyecto no se acabó de consolidar y volví a Barcelona hasta que surgió la opción de ir a Angola. La experiencia en Argelia a nivel profesional fue dura pero tuve grandes vivencias personales que guardo con cariño. Lo mejor de todo fue conocer a otro perico que trabajó conmigo y que actualmente es el entrenador del CE Manresa de Tercera División, Andreu Peralta.

¿Es muy difícil entrenar en España si no has sido futbolista profesional?
La verdad es que sí. Existe una escuela de entrenadores que nos hemos formado desde jóvenes y hemos ido escalando poco a poco y que tiene cada vez más representación a nivel de élite, pero aún se impone de manera significativa la escuela de los exjugadores. Existen aún muchos prejuicios y recelos a la hora de apostar más por entrenadores que no fueron jugadores, cosa que no sucede en muchos otros deportes.

¿Duele tener que irte ante la falta de oportunidades?
Yo tenía claro que mi frontera a nivel laboral no se limitaba a España. Siempre quise vivir otras experiencias y descubrir nuevos mundos. Aunque debo de reconocerte que hacerlo por falta de posibilidades en tu propio país no es fácil y siempre es algo indigesto. Lo que más duele es que te valoren mucho más fuera que en casa, aunque no puedo quejarme de aquello que la vida me ofreció. Además veo estos retos como experiencias de vida que te hacen crecer y que muchas veces sirven para tener un reconocimiento que no tuviste en tu país y con el tiempo te hacen regresar y tener, quizás, esas oportunidades que en su día no surgieron. Me gustaría ser profesional en España.

¿Tienes la espina clavada de no haber tenido una oportunidad en la cantera del Espanyol?
(Risas) Mentiría si te dijera que no, y no acostumbro a mentir. Pero no guardo rencor a nadie. Hice mi camino por otro lado, trabajé con mucho esfuerzo y dedicación y labré mi propia trayectoria profesional consiguiendo llegar a entrenar en Primera. Estuve dos años en la escuela del Espanyol y colaboré con el departamento de scouting una temporada. Es cierto que en algún momento hubo alguna posibilidad de entrenar algún equipo federado del club pero nunca se concretó. Soy periquito desde pequeño pero a nivel profesional, hasta el día de hoy, la vida me ha llevado por otros caminos.

Pese a la distancia, me imagino que sigues la actualidad del Espanyol, ¿no?
Sí claro. Tengo el canal Liga en casa y veo todos los partidos que no me coinciden con algún entreno o partido con el Petro de Luanda. No están teniendo un buen inicio, pero confío en que pronto mejoren. Se ha mantenido la base de la temporada pasada y se está apostando por jóvenes que tienen un gran futuro por delante. La cantera debe ser siempre la base del Espanyol, y ahora que la economía está saneada después de mucho tiempo de deudas, se debe dar un paso al frente y conseguir mantener esos jugadores muchos años para afianzar el proyecto.

¿Sigues siendo socio del club?
Sí, por supuesto. Soy socio desde los 14 años, desde que mi padre me llevó a las oficinas de Sarrià el verano de 1992 y tuve mi primer carnet. Y siempre seré periquito y socio del Espanyol. El último carnet que renové a inicio de esta temporada fue el número 28, soy el socio número 3.293. Uno no cambia de equipo nunca, me moriré siendo espanyolista y socio del club que he llevado, llevo y llevaré siempre en mi corazón.

La entidad quiere internacionalizar la marca Espanyol. ¿Tú podrías ayudar a hacerlo en Angola, ¿no?
La verdad es que sé de la intención del club porque sigo la actualidad del Espanyol casi a diario, pero no he recibido ningún contacto de nadie para poder colaborar en este asunto. Si llega algún día alguna propuesta al respecto la valoraré; siempre estaré abierto a escuchar cualquier llamada del Espanyol.

¿A qué entrenador tienes como referente?
La verdad es que no me gusta encasillarme ni decir que soy de un estilo u otro. Al final debes saber adaptarte a los jugadores que tienes y a las circunstancias y medios que te rodean. Actualmente, a nivel de élite, si tuviera que darte un nombre propio sería Jürgen Klopp.

¿Qué significaría clasificaros para la fase de grupos de la Champions africana para el club y, sobre todo, para tí?
Para el club es uno de los principales objetivos para esta temporada. Para mí sería una experiencia extraordinaria poder jugar una fase de grupos de la Champions africana. Empatamos a cero en casa el primer partido contra el Kampala FC y ahora tenemos la vuelta en Uganda. Allí se decidirá todo.

Angola es otro mundo. ¿Te ha costado adaptarte a su realidad, comida, gente…?
Bueno, los primeros meses fueron muy duros. La adaptación no fue fácil. Además yo llegué en un momento muy complicado en mi vida, después de tener la peor experiencia que me ha tocado vivir en 42 años y totalmente desequilibrado psicológicamente. Mi hermano Cristian, con el que tengo un vínculo muy especial, sufrió un grave accidente de moto y estuvo en estado crítico unos días. Yo viajé a Angola pocos meses después y psicológicamente, y aunque él ya estaba recuperándose bien, yo estaba aún muy afectado y no había superado el golpe. En Angola estoy solo, no hay ningún español, y mi cuerpo técnico está formado por dos brasileños y angoleños.

Se habló de que el anterior técnico recibió amenazas. ¿Es seguro vivir allí?
Yo he tenido algún susto pero si tomas precauciones y usas el sentido común no tiene porqué haber problemas. Los angolanos son gente hospitalaria y no es un pueblo nada conflictivo. Hay delincuencia como en muchísimos otros países, incluso europeos, pero cuando conoces la ciudad, y sabes dónde y cuándo debes o no debes meterte no hay mayores problemas.

Cuando llegaste para la cantera no debería ser sencillo entrenar a chicos que no tienen una vida fácil, ¿no?
Es muy duro. El fútbol procede mayoritariamente de las clases más bajas y aquí la clase baja vive en unas condiciones muy complicadas. Los chicos tienen grandes problemas de alimentación, transporte, educación, higiene… necesidades básicas en Europa que aquí no se tienen o se tienen en situaciones precarias. Es complicado cuando convives y empatizas con ellos y te explican la realidad que viven digerir todo el remolino de sentimientos que eso te produce. En el club hay un área social y psicológica que ayuda a nuestros atletas a tener una vida mejor, aunque es muy difícil desprenderse de eso cuando convives con ellos.

¿Los chavales que tenéis siguen LaLiga?
Sí. La verdad es que no he estado en ningún país que no se siga la liga española. Aquí se sigue y mucho. Conocen los jugadores, los equipos, ven los partidos… Ya he hecho tres o cuatro pericos -(ríe)- y nuestro vicepresidente Amaral Aleixo es simpatizante del Espanyol, viaja con frecuencia a Barcelona y el primer estadio que visitó fue Cornellà-El Prat.

¿El fútbol da para vivir en Angola a jugadores y entrenadores?
En Primera sí, nosotros y algún otro club tenemos buenas condiciones. El resto no tanto, aunque lo suficiente para vivir y ser totalmente profesionales.

¿Crees que alguno de los jóvenes talentos que tenéis allí podría jugar en la cantera del Espanyol?
Tenemos algunos jóvenes jugadores que tienen un muy buen nivel y podrían entrenar y jugar en Europa, pero no han existido contactos. La temporada pasada nuestro juvenil fue campeón nacional de Angola, campeón territorial de Luanda y campeón de la Copa de Luanda. De esa quinta de jugadores siete han subido al primer equipo esta temporada, y uno de ellos, Picas, ha jugado ya dos partidos de Champions africana. Son jugadores de gran nivel y todos tienen un gran futuro por delante.

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