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CRÓNICA EIBAR-ESPANYOL (1-2)

Una remontada que evita un desastre

Los goles de Ferreyra y Granero le dieron la vuelta al marcador cuando peor pintaba el partido tras ofrecer una triste imagen

Jordi Luengo Jordi Luengo
15/09/2019

 

Los tres cambios realizados por Gallego rescataron al Espanyol de un naufragio considerable en Ipurua, pero el primer triunfo del campeonato no puede esconder las malas sensaciones que ofrecieron durante muchos minutos. El Espanyol hizo lo más difícil, al remontar cuando peor pintaba todo y evitar otra gran decepción. En la previa del partido David Gallego manifestó que no había que ser alarmistas, ya que quedaba mucho, y no estaba preocupado por la falta de gol. Pero lo ofrecido sobre el verde, pese a lograr los tres puntos, dejan claro que hay mucho trabajo por hacer, aunque siempre se puede construir mejor desde la victoria.

  Hay pocos equipos en España más reconocibles que el Eibar y pocas salidas más incómodas que visitar Ipurua. Ante estas dos premisas, el técnico perico, para intentar revertir su mal inicio liguero, apostó por alinear por primera vez de inicio a Calleri y Ferreyra juntos en el ataque para intentar acabar con la sequía goleadora, y dejar a Matías Vargas, el jugador más desequilibrante en este inicio de curso que llegaba de un largo viaje al jugar con su selección, en el banquillo para tener más presencia por dentro con Víctor y Marc Roca en el pivote, Melendo en la derecha y Darder en la izquierda. Pero, como en anteriores encuentros, a los blanquiazules les costó entrar en el partido. El Eibar salió presionando y con las ideas muy claras: balón a los extremos y centros a los dos delanteros. Un plan que les funcionó, ya que se mostraron más seguros y con más confianza que los de Gallego.

 La presión armera dificultaba el juego del Espanyol, ya que Darder y Melendo, ambos en los interiores del 4-4-2, se veían obligados a ayudar en defensa y no podían participar en la creación lo que impedía que llegaran balones en condiciones a Calleri y Ferreyra.

Calleri, primera ocasión

Pese a ello, fue el ex del Alavés el que tuvo una buena oportunidad para inaugurar el marcador. El ‘12’ perico no acertó a rematar de primera, pero estuvo más atento que los centrales, luchó el esférico y en un mano a mano con Dmitrovic la zaga despejó a córner. Un buen aviso que se quedó en una acción aislada, ya que el control del partido siguió siendo para los de Mendilibar.

La mayor presión local y los peligrosos centros laterales no daban sus frutos, aunque hacían daño en los espanyolistas que se limitaban a despejarlos como podían. Las sensaciones no eran positivas, más bien negativas. Las continuas interrupciones por las faltas hacían que hubiera muy poca producción ofensiva, y esta era local. Y la de los armeros llegó en los últimos minutos. Sergi Enrich, en el 41’, cabeceó alto un buen centro lateral y en el 46’ Expósito remató desde la frontal del área ajustado al palo. Con esta acción finalizaba un primer tiempo en el que el Espanyol se vio superado en casi todo momento, pero logró mantener su portería a cero.

La vuelta al terreno de juego nos dejó un conjunto perico con una marcha más. En los primeros diez minutos, Sergi Darder avisó con dos disparos desde fuera del área que salieron desviados por poco. Los blanquiazules habían estirado las líneas, robaban en el centro del campo y empezaban a dar avisos a una zaga que había vivido muy tranquila durante la primera parte.  Pero cuando mejor estaban, el Eibar golpeó con dureza. Una falta lateral lanzada por Orellana fue cabeceada por Ramis al fondo de las mallas. Una acción de estrategia parecía sentenciar a los pericos, ya que acusaron un tanto que les dejo muy tocados, mientras que sentó de maravilla a los eibarreses que se revitalizaron y volvieron a tomar el mando del partido.

Cambios vitales

Con el marcador en contra, y el Eibar acariciando el segundo, David Gallego empezó a mover el banquillo. Y las caras nuevas en el césped fueron salvadoras. Un pase de Matías Vargas, en el 77’, permitió a Ferreyra empatar el partido. El ‘9’ le ganó la partida a los centrales, remató al fondo de las mallas, pero cayó lesionado. Y Granero, que entró por el goleador, fue decisivo. Pedrosa aprovechó una indecisión de Sergio Álvarez, puso la moto, ganó la línea de fondo y asistió a Granero que solo tuvo que empujar al fondo de las redes. En tres minutos le dieron la vuelta al marcador, supieron aguantar las envestidas finales del Eibar y lograron un triunfo que les ha de dar confianza y moral.

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