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CRÓNICA ESPANYOL-LEGANÉS (0-1)

Peor es imposible

Tras un curso decepcionante, el equipo ha bajado los brazos y seguramente acabará la Liga siendo el colista de Primera

Jordi Luengo Jordi Luengo
05/07/2020

 

Si con el cambio de entrenador se pretendía que el equipo no bajara los brazos, evidentemente, no se ha conseguido. El partido de ayer no tiene excusas y dejó unas sensaciones muy preocupantes de cara al futuro. Lo que hace unas semanas se presentaba como un partido vital para la lucha por la permanencia, se convirtió en una pachanga entre solteros y casados, en el que al final se llevó el premio el que lo buscó un poco más.

La imagen fue tan triste y decepcionante que en muchos minutos había menos ritmo que en un partido de pretemporada. Me gustaría saber cuantos de los pericos que presenciaron el partido por televisión echaron una cabezadita. Y es que en los primeros compases ya quedó claro por qué estos dos equipos jugarán el próximo curso en Segunda. La intensidad y juego que ofrecieron sobre el césped no era propia de la máxima categoría del fútbol nacional. Fue vergonzoso, sobre todo la de los blanquiazules, que vivieron una nueva humillación en casa. Y esta deshora y vergüenza aún será mayor el miércoles cuando se confirme el descenso en el Camp Nou, aunque este equipo lleva ya mucho tiempo descendido.

Resignados al descenso
Ni a Espanyol ni a Leganés les servía el empate. Pero durante muchos minutos pareció que no les valía ni jugar. La sensación es que los dos habían bajado los brazos. Su destino parecía decidido. Pese a que ambos debían salir a por la victoria para mantener una ligera esperanza que les hiciera seguir creyendo en un milagro, a los dos conjuntos se les vio tristes. Como si tuvieran asumido su destino. Sabían que no habían hecho los deberes durante el curso y que era complicado que se produjera una carambola que les permitiera aprobarlo en la recta final del campeonato.

Sin presencia en las áreas
El conjunto de Rufete empezó teniendo más el balón más por demérito del rival que mérito suyo. No salió con la intensidad necesaria para ganar sí o sí, aunque se encontró con un rival que, con una defensa de cinco, prefirió cederles toda la iniciativa. Pero este Espanyol lleva todo el curso demostrando que es incapaz de crear juego. De ser protagonista. Y así, durante los primeros compases tocaba y tocaba, pero sin encontrar ninguna grieta por donde superar el entramado defensivo del Lega. Sin ideas, el único plan parecía intentar que Wu Lei y R.D.T. le ganaran la espalda a la defensa rival y así inquietar a Cuéllar. Pero esto era imposible de realizar, principalmente, por la lentitud del juego. Y esta falta de velocidad hacía que no pasara absolutamente nada. No había presencia en las dos áreas y el juego, por llamarlo de alguna manera, transcurría solo en la medular. Las primeras aproximaciones, sin peligro, fueron un cabezazo de Bernardo y un centro de Kevin al que no llegó por poco Siovas. Nadie inquietaba. La disciplina se estaba imponiendo a la actitud e inspiración. No había confianza ni criterio.
Con un Espanyol bastante mal posicionado en el terreno de juego, el Leganés tuvo un poco más el balón. Pero era lo mismo. Los dos seguían teniendo muchas pérdidas y ofrecieron un primer tiempo no solo de los peores de este campeonato sino, seguramente, de la historia de LaLiga. Ambos conjuntos justificaban su situación en la clasificación con unos 45 minutos infumables, en las que se mostraron inoperantes en ataque y dejaron patentes sus carencias. Nadie podía discutir su posición en la clasificación.

Humillados de nuevo
Tras ofrecer un fútbol lamentable solo se podía mejorar, pero la realidad de este Espanyol es cruel y aún fue peor. Muy pronto el Leganés pilló dormida a la banda derecha perica, sobre todo a Embarba, y Jonathan Silva aprovechó un gran pase de Rubén Pérez para batir a Diego López.
Con el marcador en contra, volvió a faltar capacidad de reacción y cuando se llegó arriba, R.D.T. no estuvo afortunado, de la misma manera que no lo a estado el equipo en un curso para olvidar. Una temporada que tenía que ser ilusionante ha acabado en pesadilla.

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