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CRÓNICA ESPANYOL-BARÇA (0-4)

Nunca creyeron que era posible

El Espanyol no fue fiel a su estilo y se quedó sin juego y sin personalidad

Jordi Luengo Jordi Luengo
08/12/2018

 

El Espanyol sufrió una de las derrotas más duras de la era Cornellà y la afición una de las decepciones más grandes. Había muchas ganas de derbi, ya que se esperaba uno de los más igualados de los últimos años, pero sucedió todo lo contrario. Los blanquiazules nunca creyeron que podían lograr el triunfo y se vieron totalmente superados. Incluso humillados, ya que el rival les pasó por encima con una facilidad aplastante. Sin personalidad, sin juego y sin ningún argumento, el Espanyol volvió a naufragar en el RCDE Stadium ante un equipo muy superior y que ayer, además de tener muchos más presupuesto, también tuvo mucha más actitud e implicación. Rubi traicionó a sus ideas futbolísticas, con un planteamiento nada habitual, y no salió nada. El Espanyol no fue un conjunto ni defensivo ni que pudiera crear peligro, y eso le mató ante un rival que fue muy efectivo. Se quedó a medias y así fue imposible poder aspirar a algo positivo ante un rival que volvió a confiar su suerte en Messi.

El derbi comenzó con un estadio que intentaba rugir como en los mejores tiempos, pero la grada perica fue la única que apretó, mientras aguantó el bochorno. El Barça no tardó en hacerse con la posesión del esférico, con una presión muy alta, mientras que el Espanyol pareció verse sorprendido por la fuerte salida de los de Valverde. La sensación visitante era de peligro, mientras los de Rubi esperaban mucho más atrás que en anteriores encuentros para sorprender en una contra. Habían cambiado su plan habitual intentando salir con velocidad como cuando Borja no acertó a rematar un centro de Hernán. Solo fue un aviso, pero que sirvió para coger algo de confianza, aunque pronto todo empezó a torcerse.

El principio del fin
Tras una más que posible falta sobre Melendo, que el colegiado no señaló, en la siguiente acción Messi era derribado en la frontal del área. El argentino asumió la responsabilidad y colocó el esférico imposible para Diego López. Ante un Barça muy motivado, el Espanyol solo pudo aguantar 15 minutos. Los azulgranas eran más intensos que los pericos y llegaban a todos los balones divididos. Te pueden ganar por calidad, pero nunca por lucha e intensidad. El gol fue todo un mazazo y la herida pudo ser más profunda, pero Diego evitó el tanto de Luis Suárez.
A los de Rubi les costaba trenzar jugadas, perdían el balón en posiciones peligrosas. Eran un equipo irreconocible. Y en medio del desconcierto defensivo, Dembelé aprovechó otra indecisión para anotar el segundo y para cerrar unos minutos de despropósito local. No había ideas y daba la sensación de que les quemaba el balón. Había ganas de llegar al descanso, pero el final del primer tiempo fue más duro. Fue cruel. Luis Suárez le ganó la partida a David López y, con algo de fortuna, superó a Diego López.

Sin reacción
A la vuelta de la caseta no quedaba otra que arriesgar para lavar la mala imagen del primer tiempo, pero el estadio se había quedado frío. Todos habían sufrido una gran decepción e incluso algunos seguidores ya habían abandonado Cornellà. Nadie creía, aunque ayer los jugadores dieron la sensación de no creer en lo que tenía que hacer desde muy pronto. Solo quedaba buscar el gol del honor. Pero ni Hernán, Víctor y Duarte, al que le anularon un tanto, lo lograron, mientras que Messi volvió a superar a Diego con otro lanzamiento de falta. Fue un duro castigo para un equipo que llegó a deambular sobre el verde y que debe reaccionar cuanto antes.

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