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ENTREVISTA JAVI CHICA

“Me hubiera gustado otro final, pero hay que aceptarlo”

El canterano reconoce que “debuté jugando en Europa y ahora volveré a viajar como un perico más”

Jordi Luengo Jordi Luengo
30/05/2019

 

Casi 13 años después de debutar con el primer equipo del Espanyol, Javi Chica ha decidido retirarse. Tras ocho años en Primera (5 en el Espanyol y 3 en el Betis), jugó dos años con el Valladolid en Segunda y después prefirió hacerlo en categorías inferiores antes que irse al extranjero. Ahora, tras un año difícil en la UDA Gramenet, a sus 34 años cuelga las botas. Deja el fútbol un canterano que nunca escondió sus colores y que en la última jornada de liga estuvo en las gradas del RCDE Stadium celebrando la clasificación europea como un perico más.

Llegó el día de decir adiós…
Sí. Ha sido un año difícil, ya que entrenaba muy tarde. He tenido mi segundo hijo, llegaba a casa casi a las 12 y no podía ayudar a mi mujer como quería. Se me estaba haciendo muy complicado compaginarlo con la vida familiar. Aunque me encuentro bien físicamente, la cabeza me dice que es el momento de dejarlo. Hay que dar paso a otras prioridades. Creo que es el momento de cerrar una etapa y empezar otra, ya que me llama mucho la atención entrenar. Dejo el fútbol cuando he querido.

¿Cuándo le dices a tu mujer que cuelgas las botas?
No ha sido de golpe, sino poco a poco. Entrenar tan tarde me hizo pensar si quería seguir otro año así. Desde que salí de Valladolid no ha sido fácil. Pude irme a jugar a Turquía o Noruega, pero acababa de tener a la niña y no me apetecía salir solo. Llegué a ir a Inglaterra, pero me querían hacer un contrato para una semana que no aceptamos; no quería correr el riesgo de lesionarme. Al volver fue cuando fiché por el Llagostera y pasó lo del Estoril. Sucedieron tantas cosas que me vine un poco abajo. Además, en el Llagostera no acabó bien la experiencia; teníamos el objetivo de ascender a Segunda y bajamos a Tercera. El pasado verano me llamó Emilio Montiagut, al que había tenido de entrenador en la cantera del Espanyol, y acepté ir a la Grama.

¿Te arrepientes de las decisiones tomadas tras salir de Pucela?
Arrepentirme no, porque nadie me obligó a hacer nada. Es cierto que he ido de más a menos y en los últimos años he recibido pequeños palos que me han hecho más fuerte. A veces veo a Javi López, con quien me llevo muy bien y la afición quiere, y pienso que quizás yo podría estar ahí.

¿A qué te refieres?
Yo tuve que irme del Espanyol cuando me había ganado continuar. Se dieron unas circunstancias que propiciaron mi salida y por eso siento envidia sana de él. Las cosas se han dado así, pero me alegro mucho por él, porque se lo ha currado. Me hubiera gustado tener otro final y retirarme en una categoría más alta, y ojalá hubiera sido en el Espanyol, pero ha sido de esta forma y hay que aceptarlo.

Lo que nadie te podrá quitar es todo que has disfrutado en todos esos años en el Espanyol, ¿no?
Eso está claro. Llegué al club siendo un enano con nueve años para jugar en el Alevín. Fui pasando por todas las categorías hasta llegar al primer equipo, y eso no es fácil. Tantos años te marcan y te lo enseñan todo. Desde pequeño aprendí que tienes que trabajar duro para conseguir los objetivos que te marques. El Espanyol me lo ha enseñado todo: valores, respetar al contrario… Y después, con un poco de suerte, por qué no decirlo, me llegó mi oportunidad.

¿Cómo que un poco de suerte?
Estaba preparado y en el momento adecuado. Se me presentó la oportunidad de ser jugador del primer equipo o del filial entrenando siempre con el primer equipo y jugando con el Espanyol B. Yo no quería estar sin tener minutos y sabía que el primer año sería difícil. Así que acepté la segunda opción. Entrenaba con ellos, estaba en su dinámica toda la semana, pero el fin de semana jugaba con el segundo equipo para tener ritmo de competición. Creo que esto fue uno de los secretos para que todo me fuera bien. Cuando me llamaron para jugar estaba con un buen ritmo. Y sobre ese inicio tengo una anécdota que creo que fue clave.

Cuéntame…
En una Copa Catalunya en Montilivi ante el Barça jugué de lateral izquierdo. Valverde iba a poner a Fede Bessone, pero no pudo jugar por unos problemas de documentación. Y ese fue el momento que antes decía. Llegué a ese partido muy fino, ya que estaba jugando en el filial con Rubi. Al acabar Valverde me dijo que me vio muy bien y creo que mi actuación fue decisiva para que poco después debutara en un partido de UEFA.

Debutas en Europa y te retiras con la vuelta del Espanyol a la Europa League tras 12 años. Es como si se cerrara un círculo, ¿no?
Al colgar en las redes sociales la carta en la que anunciaba mi retirada lo pensé. Ya le he dicho a mi mujer que este año me tocará volver a viajar por Europa; empecé mi carrera haciéndolo como jugador, en esa UEFA de Glasgow, y ahora la haré como un perico más.

¿Con qué recuerdo te quedas de todos estos años?
Con el debut y con los primeros momentos en los que empiezas a contar para el entrenador. Para un canterano sentirse importante y jugar con tu equipo de siempre es algo que te marca. Debutar es el premio a mucho trabajo. Después hay partidos inolvidables como el del Tamudazo, la UEFA… que nunca olvidaré.

Acostumbrado a tener partido cada fin de semana durante tantos años, ¿cómo los vivirás ahora?
Disfrutándolos con la familia, ya que llevan muchos años sin poder hacerlo estos días al tener siempre partido. Pienso que es el momento de estar con ellos. De todas maneras, mi intención es ver fútbol, así que aunque no esté en el campo, estaré en las gradas. 

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