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CRÓNICA ESPANYOL-OSASUNA (2-4)

Este Espanyol es una auténtica ruina

La afición pitó al equipo tras tirar el partido en una pésima y vergonzosa segunda parte en la que demostró ser un equipo sin alma

Jordi Luengo Jordi Luengo
01/12/2019

 

El partido se presentaba como una oportunidad perfecta para subirse al carro de la salvación tras los resultados que se habían producido en la jornada. Pero este Espanyol demostró ser un drama de proporciones épicas en su estadio, donde cualquiera le desnuda con una facilidad apabullante. Lejos de romper su pésima dinámica de local, vivió otra derrota de las que duelen y desnudan las carencias de un equipo sin alma. El recién ascendido Osasuna maltrató a un equipo irreconocible que desperdició su gol de ventaja y que fue incapaz de poner en aprietos a un rival que jugó los últimos 40 minutos con uno menos y con un debutante en Primera bajo los palos. Y con esta nueva derrota estalló por completo la crisis, con gran parte de la afición pidiendo dimisiones. Dijo basta.

La nueva final empezó con una afición muy enchufada y con el equipo con más intenciones defensivas en los primeros compases que de ir al ataque. Pese a ello, el primer susto no tardó en llegar, con un gol anulado a Ávila por fuera de juego. El Espanyol no había entrado cómodo al partido y necesitaba imprimir más velocidad para intentar sorprender a un rival que estaba muy bien posicionado sobre el verde y que tenía más posesión.

Penalti con suspense
Con el paso de los minutos quedó claro que nadie iba a arriesgar más de lo necesario. Y en la primera aproximación con criterio Wu Lei dio el primer aviso. Gran cambio de juego de Marc Roca hacia Pedrosa, cuyo centro, rematado por el asiático, era detenido por Juan Pérez. Pero el cabezazo de Wu Lei tuvo consecuencias. Dos minutos después, el colegiado, avisado por el VAR, fue a revisar la acción y señaló penalti por manos de Roncaglia. Y Marc Roca no perdonó desde los once metros. Animados por el tanto, los de Machín se hicieron con el control del juego, pero Osasuna no tardó en reaccionar. Chimy Ávila y Roberto Torres, con dos remates desde lejos, pusieron a prueba a Diego López. Poco a poco, en lugar de tener más tranquilidad por el tanto, el conjunto perico empezó a esperar algo más atrasado. Se habían replegado para intentar salir con peligro a la contra. Y en una acción de picardía pudo encarrilarlo mucho más antes del descanso.

Pedrosa perdona el segundo
Se cumplía el 43’ cuando Campuzano ejecutó con inteligencia y rapidez una falta hacia Wu Lei, que centró al segundo palo, pero Pedrosa, con toda la portería para él, cabeceó alto. Perdonó y solo dos minutos después Diego López evitó que Roberto Torres empatará al meter una impresionante mano y sacar un balón de la escuadra.

El inicio de la segunda parte fue imperdonable. Lamentable. A los pocos segundos, Rubén García cabeceó al fondo de las redes y solo dos minutos después un tremendo error de Bernardo dejó solo a Ávila para que le diera la vuelta al marcador. En un suspiro el Espanyol había tirado por tierra todo el trabajo del primer tiempo y quedó totalmente tocado. Estaban fuera del partido, pero no les quedaba otra que ir a por el partido. Pero apareció la ansiedad que le acompañó hasta el final y le acabó matando.
Las sensaciones habían cambiado por completo y ni la expulsión de Roncaglia hizo reaccionar al equipo. Calleri tuvo el empate con un buen cabezazo, aunque Ávila la sentencia, que evitó David tirándose al suelo. El juego perico no tenía ningún sentido. Sin ideas, sin creación, sin ocasiones y, sobre todo, con una enorme falta de confianza se vieron impotentes para intentar inquietar al rival. Ni jugando en superioridad fueron capaces de generar algo de peligro a un recién ascendido.

Y en medio del desconcierto y de la crispación de la grada, Moncayola aprovechó otro grave error defensivo para sentenciar el partido. Fue el final, aunque este aún fue más cruel porque Ávila volvió a dejar en evidencia a todo el equipo en una contra. Penalti que transformó Roberto Torres. Y con la grada pidiendo responsabilidades, Calleri vio puerta. Olemos a muerto. ¡Chen debes reaccionar ya!

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