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CRÓNICA FERENCVAROS-ESPANYOL (2-2)

Darder inyecta una gran dosis de moral

Cuando todo parecía perdido, el ‘10’ perico marcó y certificó el liderato

Jordi Luengo Jordi Luengo
28/11/2019

 

Con más sufrimiento y emoción del esperado, el Espanyol se aseguró el primer puesto del grupo a falta de una jornada. La suerte le sonrió en el último suspiro. Cuando todo parecía perdido apareció Darder para evitar la derrota y seguir con un récord europeo, que ya es de 26 partidos sin perder. El jugador que más nos hizo creer el año pasado logró uno de esos goles que se gritan como un loco. Un tanto que sirve para seguir invictos en Europa, pese a realizar un flojo segundo tiempo, y que demuestra que este equipo no se rinde. Un empate que ha de reforzar moralmente al grupo y darle confianza para ganar la final del domingo ante Osasuna.

El Espanyol, que buscaba certificar el liderato, salió con un once muy renovado respecto al del pasado domingo ante un Ferencvaros al que le iba la vida. El conjunto húngaro necesitaba el triunfo para seguir aspirando a lograr la clasificación. Y como durante toda la aventura europea, Machín apostó por el equipo B; solo hizo repetir de inicio a Diego López, Calero y Campuzano, respecto al once que jugó ante el Getafe. Y se decantó por Pipa en el carril izquierdo; una apuesta acertada, ya que el canterano se convirtió en uno de los protagonistas del partido.

Con un ambiente envidiable en las gradas, el partido empezó muy vivo. No se habían cumplido ni cinco minutos cuando Boli no pudo rematar con comodidad un buen balón que le llegó al área pequeña e Iturraspe cabeceaba alto un centro de Granero. Y acto seguido, en el 6’, Varga con un disparo desde la frontal hizo intervenir a Diego para desviar el balón a córner, mientras que Campuzano estuvo cerca de controlar un pase dentro del área que le abría dejado solo ante Dibusz. Pero tras este inicio, el juego decayó algo. Había mucho centro del campo y pocas llegadas al área rival. Y en una acción aislada, Isael, que ya había mandado un balón al palo en el RCDE Stadium, volvió a demostrar que tiene un guante.

Primer contratiempo
Sacó una falta lateral a pierna cambiada y el balón se fue envenenando hasta impactar en el palo sin que nadie la sacara, con tan mala suerte que el rechace le quedó muerto a Siger en el punto de penalti para que fusilara a Diego López. Pero el Espanyol no tardó en reaccionar. Y en una gran acción de Pipa logró empatar. El internacional sub-21 se fue por la banda, remontó la línea de fondo con caño a Lovrencsics, fintó a Isael y asistió a Melendo para que superara a Dibusz con un disparo que desvió Frimpong. Los blanquiazules, ayer de verde, volvían a poner las cosas en su sitio y empezaron a crecer y marcar el ritmo del partido. El Espanyol, al que le había costado un poco entrar en el partido, terminó el primer tiempo yendo a más y mereciendo llegar al descanso con ventaja en el marcador.

La vuelta al verde arrancó con un Ferencvaros más fuerte, aunque el primer aviso fue en un corner lanzado con mucha intención por Granero que salió fuera por poco. Y en otro saque de esquina, ahora lanzado por Isael, Diego no salió, Pol Lozano no defendió bien y Sigér remató ajustado al palo. Tuvieron el segundo. El conjunto de Machín no estaba fino en este segundo periodo. Le costaba tener el esférico ante un contrincante muy jerárquico que en el 65’ pudo adelantarse en el marcador. Iturraspe no fue fuerte a un balón dividido, Dídac no acertó en su despeje y Isael remató al larguero. El Espanyol estaba sufriendo ante un conjunto húngaro que, muy alentado por su hinchada, cada vez apretaba más y llegaba a todos los balones divididos. No podían enlazar varios pases seguidos. Habían perdido metros y no lograban superar el medio campo local y esto era peligroso.

De la depresión a la euforia
Pero cuando peor pintaba todo, Campuzano y Dídac pudieron superar la meta rival. En el 72’, Dibusz sacó un remate del delantero que ya se cantaba y solo dos minutos después, desvió un cabezazo del defensa que se colaba en sus redes. El Espanyol había perdonado y eso siempre es peligroso. Y lo pudo pagar en un injusto penalti de Calero a Boli que Diego le detuvo a Isael, aunque poco después no pudo hacerlo con otro de Iturraspe que transformó Skvarka. Todo parecía perdido, pero en el último suspiro Darder salió al rescate y anotó un gol que da el liderato, moral y algo de dinero a las arcas del club. El Darderismo volvió en Europa.

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