Diario La Grada Atlético | Martes, 16 de octubre de 2018

9:25 h. REPASO AL AÑO

Portería: un Oblak de otro mundo y un segundo espada de nivel

Comenzamos la lectura de lo que ha sido el año de la plantilla del Atlético

Imanol Echegaray 30/12/2017

El año 2017 ha sido un curso donde el Atlético de Madrid ha tenido que reinventarse para sobrevivir. 365 días de muchos cambios en toda la estructura del club, pero en los que la plantilla ha tenido que ser exactamente la misma debido a la sanción de dos ventanas de fichajes sin fichar. En La Grada, en estos días de reuniones familiares y muchos excesos, hemos querido repasar, línea por línea, lo que ha sido el 2017 para el Atlético de Madrid. Empezamos, como no podía ser de otra manera, con la portería. 

Oblak: Todo lo que se diga del esloveno será poco y hará que se le infravalore. El guardameta rojiblanco comenzó el año lesionado, pero las ganas de volver y un trabajo incansable le hicieron reaparecer antes de la fecha marcada. Desde entonces, no se volvió a perder ningún partido y el Atleti lo notó. Y no fue porque Miguel Ángel Moyá, del que hablaremos después, lo hiciese mal. Lo notó porque, como es lógico, cualquier equipo del mundo notaría si su mejor jugador está sobre el terreno de juego o no. Y Jan es uno de esos hombres.

Hablar de su sobriedad, de la tranquilidad que da a la defensa y de su impecable colocación sería ser redundante con la imagen del meta. Pese a que sigue siendo ninguneado por la prensa nacional y extranjera y sigue sin ser considerado, por muchos, como uno de los mejores porteros del mundo, su afición le idolatra, le ama y le da el cariño que le falta fuera. Para la historia quedará su nuevo Trofeo Zamora como portero menos goleado de la Liga (el segundo que consigue) y una secuencia de paradas que quedará ya para la historia del Atlético de Madrid y de la Champions League. Y es que todo el mundo recordará las antológicas intervenciones que el esloveno se sacó de la manga ante el Bayer Leverkusen en el Vicente Calderón. Ocho segundos, tres goles cantados y tres paradas que dejaron helados a los alemanes e hicieron saltar a los colchoneros como si de un gol se tratase. 

Por esto, por todo lo hecho antes y lo que le queda por hacer, Oblak ya es uno de los mejores porteros de la historia del Atleti, sino el mejor. 

Miguel Ángel Moyá: Siempre en la sombra, siempre sin ruido, siempre rindiendo. El cancerbero mallorquín vivió un episodio inesperado la pasada temporada cuando, en el Madrigal, Oblak cayó lesionado del hombro y tuvo que pasar de segundo espada a actor principal. Moyá, que es consciente de quien tiene delante, sabe que su oportunidad para brillar es la Copa del Rey, pero se ejercita en cada entrenamiento como si el domingo siguiente Simeone tuviese que decidir qué portero alinear.

Sólo así, con ese trabajo, se explica que Miguel tuviese un rendimiento tan notable en los dos meses que estuvo supliendo la baja de Oblak. Algo nada sencillo pero que pudo sacar con nota. Claro que Moyá no es Jan. Pero amigos, nadie lo es. 

Hablar de Miguel Ángel es hacerlo de un futbolista importantísimo en todo vestuario. Alguien que nunca levanta la voz, que siempre ofrece cosas positivas, que genera una corriente agradable y que trabaja como el que más aún sabiendo su situación de portero suplente. Sin duda, el año 2017 de Moyá ha sido más que aceptable.

Moreira y Werner: Ninguno ha tenido oportunidades de debutar teniendo lo que tienen delante. El joven portero portugués se marchó cedido a la liga portuguesa este verano, y Werner sigue sin haber podido jugar un solo minuto.

Aquí los análisis de la defensa, los medios y la delantera del Atlético de Madrid en 2017.