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OPINIÓN

Saltaron los plomos

Oriol Vidal Oriol Vidal
27/10/2017

 

Tenía razón Quique: no fue un Espanyol B lo visto en Tenerife. Más bien, un Espanyol Z, de serie B y con menos luces que la previa del partido. El bochornoso apagón general del prólogo pareció ensombrecer a un equipo donde sólo Diego López (fenomenal regreso) y Melendo (en la segunda mitad) respondieron como opositores a la titularidad. Todo lo demás fue pura ratificación: del once casi fijo de Quique y del trecho de fondo de armario que falta para poder competir con la clase alta. De Espanyol 2.0, nada. Ayer el RCDE no paso de su versión de 48k, como los Spectrum, Amstrad, Commodore y Spectrum de antaño. Bueno: todos estos aparatos eran ordenadores, mientras que anoche el Espanyol fue lo contrario: desorden y error. Un drama que hizo del 0-0 lo mejor.

Bien hará el banquillo en aprender de Diego López, portentoso y sin excusas. El pulpo fue pura revuelta ante el enorme momento de Pau y sostuvo al Espanyol en un partido para salir escaldados. Y eliminados, porque la noche recordó a la de los K.O. más sonoros. Lo evitó un Diego agigantado como en los mejores momentos del curso pasado, colosal en los uno contra uno y, en especial, en una reacción portentosa a una chilena mortífera de Malbasic. El centro del campo fue un drama, con Roca, Diop y Granero claramente señalados por sus constantes pérdidas de balón. Pero ahí estuvo Diego, pura intimidación ante la verticalidad chicharrera. David, el único titular en liza de salida, resoplaba en el naufragio general. Pero habrá que recomponerse para la vuelta y todos deberán dar el callo. No maten (aún) a nadie.

Acertó al menos Quique en los cambios y Gerard, Aarón y Melendo aportaron ideas, punch y brillo. Lo volveremos a decir: el pequeño Óscar merece una oportunidad seria, ni que sea una vez: con el once de gala y como recambio a Jurado y jugando en la mediapunta central. Ayer venció tanto a la abulia como a la impotencia de sus compañeros. Y en eso, en la comparación, salen damnificados varios; en especial, un Álvaro del todo decepcionante, flojo y sin incidencia. El once le queda a años luz, a no ser que se convenza de que puede volver a ser futbolista. Espejos no le faltan.

Se impone pensar que en la vuelta no habrá sustos y que el Espanyol reflotará de su mal partido en las islas. Se viene el Betis, ya con el estallido de una paz social emocionante y que demanda el respeto de todos, de cualquiera. Felicidades y gracias a todos los artífices y un ruego para todo el resto: a partir de ahora, vigilantes.

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