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OPINIÓN ORIOL VIDAL

Quique lo rompe todo

Ya tenemos aquí el cisma previsible a la que todo se torciera. Quedar en evidencia por segunda vez ante el Leganés

Oriol Vidal Oriol Vidal
28/01/2018

 

Ya tenemos aquí el cisma previsible a la que todo se torciera. Quedar en evidencia por segunda vez ante el Leganés (adiós a la teoría de los presupuestos) impulsó a Quique a disparar a todo quisqui, parapetado en la pérdida de Javi Fuego y con una falta de prudencia que invita a malpensar. Tras el conato de adulterio con el fascinante Stoke City, el míster pensó que ayer, en pleno dolor por la derrota, era un buen día para divorciarse. Y se empleó a fondo: reprochó la ausencia de líderes entre sus hombres, señaló al valiente Mario Hermoso tras una tarde desgraciada y retó a Mr. Chen a un encuentro que se augura tan crudo como el fútbol del equipo. Y todo eso ante un calendario inminente de órdago. La erosión nos va a matar.

Quique no asume ni corrige la decadencia del 'quiquenaccio'. Puede darle todas las vueltas del mundo a los errores colosales del club, si le parece recomendable. Pero no lo es, desde luego, la postura kamikaze que adoptó ayer, quizá forzando una salida remunerada que en cualquier entidad seria y con las cuentas saneadas ya se hubiera producido. Cómo puede exigir liderazgo cuando hace dos semanas estaba negociando su salida en pleno ecuador del curso. Cómo acribillar a un joven por un día aciago, justo cuando más abrigo debería darle. Y cómo, en fin, descargar la crítica en la respuesta global del equipo, cuando ha logrado desconcertar a la mayoría y vaciarlos de confianza. Ahí está la apuesta top del año, Darder: desposeído de la pelota, ha desaparecido ya del once y se ha convertido en insustancial: el síntoma total de un proyecto desorientado y ya sin recorrido.

En fin, esta es la vida del perico. Se parte la cara en un entorno hostil, tras las inevitables batallas postderbi, y a las primeras de cambio se debe tragar la ingratitud de un nuevo batacazo y todo esta pálida crisis. Mal asunto antes de un derbi donde todo el mundo espera la peor cara del Espanyol y su grada. A pesar de la categoría de Valverde, la maquinaria azulgrana se empecina en defender al Piqué más insolente. Porque, se pongan como se pongan, el central y futuro presidenciable azulgrana erró al rebautizar a su rival ciudadano: esto es el Espanyol de córner allá, visto el poco éxito con el balón parado.