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OPINIÓN

Quique escribe el guión y la interpretación extraordinaria

Dani Solsona Dani Solsona
18/01/2018

 

Los partes bien diferenciadas pero muy bien preparadas y diseñadas por el mister, al que todo lo que había preparado durante la semana le ha salido a pedir de boca.

La primera parte, replegados en su propio terreno con un trabajo descomunal del centro del campo, donde los Granero, Víctor Sanchez, David López, Javi Fuego y Darder (junto con el gran partido de Naldo) tuvieron que hacer un esfuerzo para frenar al conjunto culé con la salvedad de algunos espacios. Messi, en dos o tres ocasiones, pudo sembrar el pánico entre los pericos, pero quedó bien solventado por la defensa. En este aspecto se estaba muy satisfecho, aunque quedaba la parte mas difícil por hacer: cuando se tenía la pelota. La respuesta fue más bien negativa en los pocos momentos en que el balón estaba en poder del Espanyol, con Gerard Moreno solo en ataque. Pero lo bueno vendría en la segunda parte, cuando Quique dio una vuelta de tuerca para intentar llegar más a la portería del Barça sin descuidar lo realizado -y de qué manera- en los primeros cuarenta y cinco minutos.

Entró Baptistao para ayudar a Gerard Moreno y salió un medio (Darder). La apuesta era clara, solo faltaba ver si era acertada o no. Poco a poco, el equipo se fue encontrando mejor y los atacantes ya eran una amenaza real para Piqué y Vermaelen cuando anteriormente era todo muy plácido. Pero el gran revulsivo llegó en la jugada del penalti, en la que Messi no pudo batir a Diego López. A partir de este momento, todos los jugadores vieron la posibilidad de ir a por el partido, mientras los del Barça desconectaban. Los culés se vieron perdidos ante la gran confianza de todo el estadio que pudo disfrutar del gol de Melendo para endosar la primera derrota a nuestro rival, que se confió en exceso y que no pensaba que el Espanyol sería capaz de ganar y de no encajar ningún gol.

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