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OPINIÓN

Nunca dejes de creer

José Sánchez José Sánchez
16/04/2017

 

Dos disparos a portería y un gol. Dos ocasiones claras que mostraron las dos caras de la moneda: Caicedo que no consigue marcar (casi) nunca y Baptistao, en estado de gracia este año, que (casi) todo lo que toca va dentro.
Un gol que sirvió para lograr una victoria que alimentará el debate entre los que denostan el juego perico y los que alaban su efectividad. Jugar mal y ganar da mucho de qué hablar, pero tres puntos son un argumento irrefutable.
El de ayer en Butarque fue un partido jugado de forma plomiza por los de Quique Sánchez Flores. Una primera parte repetición de tantas otras vistas esta temporada. Un Espanyol que sabe sufrir y ordenado aguanta las embestidas del rival. Control del oponente pero con demasiadas imprecisiones, que sumadas a la intensidad del Lega ayer, impidieron a los de Quique crear y llegar a conectar con los de arriba. Nula productividad ofensiva de los pericos que solo lograron generar una buena ocasión al inicio de la segunda parte (52’), y en la que Felipao lo hizo todo bien menos disparar a puerta.
Los locales, muy necesitados tras cinco partidos sin ganar y con el descenso pisando los talones, supieron desactivar a los espanyolistas más peligrosos; estuvieron muy encima de Jurado, anularon a Gerard Moreno y Piatti nunca tuvo opciones claras para sacar partido de su velocidad. El balón no le duraba a los de Quique y las continuas pérdidas desquiciaban a la parroquia perica que veía escaparse la oportunidad de ganar fuera, y esta vez frente a un equipo de los de abajo… De hecho, los pepineros generaron más peligro y acecharon la portería blanquiazul, ayer de negro, pero atrás estaba San Diego López para desactivar cualquier ‘pepino’ local. Ayer Diego López volvió a ser ‘el fet diferencial’, el factor desequilibrante: siempre atento, siempre bien colocado y seguro. Él y la eficacia de Leo Baptistao.
Intercambio de golpes, idas y venidas infructuosas alimentaban las esperanzas de la parroquia madrileña que se veía capacitada para ganar o puntuar, y en eso que llegamos al minuto 80 con una igualdad abrumadora, y al llegar a ese punto nos acordamos de la rentabilidad que le saca el equipo perico al último tramo de los encuentros, y así fue. Solo hizo falta una ocasión a la contra, en la que logró conectar el ‘dúo sacapuntos’ perico Gerard-Baptistao, para marcar, en el descuento, el gol de la victoria.
Este equipo tiene fe y no deja de creer hasta el final, y a pesar de que en el último cambio Quique, que dio entrada a Marc Navarro por Jurado, pareció dar por bueno el empate, aunque en realidad lo que hizo fue reforzar la zaga ante la última embestida pepinera, los pericos siguieron buscando la victoria hasta el final.
Tres puntos que nos dejan a tres de la séptima plaza para martirio de incrédulos y cenizos. Que fue un mal partido, sí. Que se vio poco fútbol, también, pero el ya famoso ‘Quiquenaccio’ ha dejado su huella en Butarque.
Tras pitar el trencilla, que ayer acabó con su ‘mala racha’ con el Espanyol, los locales se echaban las manos a la cabeza; no se creían lo que había ocurrido y les costó asimilar el palo recibido. Los de Quique, en cambio, regresan a casa tras comerse la mona por adelantado en Madrid y con la moral por las nubes para encarar lo que viene, que no es moco de pavo.

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