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OPINIÓN José sánchez

El momento de los jugadores

Esa ansiedad del equipo por lograr cuanto antes la victoria, que comentaba Gerard Moreno en rueda de prensa, se puede convertir rápidamente en miedo escénico a jugar en casa

José Sánchez José Sánchez
27/02/2018

 

Todos los equipos de LaLiga pasan por baches importantes y esta temporada se está mostrando especialmente competitiva, no hay más que ver lo apretado de la clasificación. Sin ir más lejos, el ‘portaviones’ blanco que nos visita hoy empieza a sacar la cabeza, después de haber sufrido un verdadero calvario de resultados que lo han alejado de luchar por LaLiga.
Pronto sabremos si ese bache, que en otros clubes dura lo que un resfriado, en el caso del Espanyol se ha convertido en una enfermedad crónica de la que solo saldremos mediante un tratamiento de choque.
Sacar un buen resultado en el encuentro de hoy podría servir como analgésico, pero veo muy difícil lograr lo que todavía no se ha conseguido en Corneprat desde que inauguramos el estadio: ganar al Real Madrid. Y encima, con lo calentita que está la grada espanyolista tras el último incidente, solo nos faltaba la visita de la prepotente hinchada merengue que actúa como si estuviera en su casa y que provoca más de un enfrentamiento. Pero tampoco descarto la sorpresa, porque hoy el equipo se podrá emplear a fondo en aquello que el míster parece dominar: quiquenaccio y tentetieso.
Llegado a este punto, y tras lo de Riazor, creo que es el momento de cambiar el chip. De poco o nada servirá seguir cargando las tintas contra el entrenador. Ahora ya hemos entrado en la fase de supervivencia y cuanto antes nos centremos en apoyar a los jugadores y confiar en su profesionalidad para salir del agujero mejor nos irá. Esa ansiedad del equipo por lograr cuanto antes la victoria, que comentaba Gerard Moreno en rueda de prensa, se puede convertir rápidamente en miedo escénico a jugar en casa, lo que nos llevaría irremediablemente al fondo de la tabla.
El idilio de Corneprat con Quique se ha roto y veo casi imposible que se recupere, aunque en el fútbol ya sabemos que los resultados lo cambian todo. El mismo Quique dudo que esté dispuesto a cumplir su contrato sabiendo que la próxima temporada estará mediatizado por el área deportiva y el ajuste económico. Espero, eso sí, que no provoque su despido como las voces más agoreras ya van proclamando; sigo confiando en su profesionalidad.
Y solo faltaba el último ingrediente para que la salsa de Quique se cortara: empiezan a aflorar los rumores de mal ambiente en la plantilla y de enfrentamiento entre los jugadores y el técnico, algo por otro lado habitual cuando llegan los malos resultados. Rumor que, de momento, pondremos en cuarentena a la espera de confirmación, pero que me reafirma en la necesidad de apostarlo todo al compromiso de un equipo plagado de canteranos, que estoy seguro que se dejarán la piel por su/nuestro club. Este ya no es un proyecto ‘de autor’, ahora es una tarea colectiva. El arreón final frente al Villarreal fue una muestra de ese amor propio de la plantilla y de las ganas de demostrarle a la afición que ellos no bajarán los brazos. Hoy más que nunca, ‘orgull perico’ en el césped y en la grada.

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