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OPINIÓN

Manotazo de realidad

José Sánchez José Sánchez
10/09/2017

 

El derbi solo duró hasta que empezó el partido. Bueno, siendo un poco benévolos podríamos alargarlo hasta que el árbitro concedió el primer gol en fuera de juego. Pero por muy injusto que sea empezar con un gol ilegal en contra, y un segundo que nace de un rebote, la diferencia entre ambos equipos fue abismal.
Nos metieron cinco pero lo más lamentable es que, en muchas fases del juego, dio la sensación de que los culés no se empleaban a fondo, no les hacía falta. La famosa intensidad, el carácter o la osadía, que el míster señaló en la previa como condiciones indispensables para hacer algo en el Camp Nou, brillaron por su ausencia. A pesar de que el árbitro nos marcó muy de cerca, nos faltó agresividad. No se jugó como un derbi, sino como un partido contra un equipo difícil.
En cuanto al planteamiento táctico, con dos líneas de cuatro muy juntas y la defensa adelantada para evitar el juego interior y presionando al rival para recuperar el balón, fue más académico que efectivo porque el balón no nos duraba nada. No nos encerramos en nuestra área a soportar un ‘ataquigol’ culé, pero los goles llegaron en rápidas contras. No éramos capaces de crear jugadas de peligro y las pocas ocasiones se malograban. Baptistao no tuvo ninguna clara y el que consiguió, por insistencia, las mejores falló incomprensiblemente: Piatii dio al palo y su vaselina se fue fuera por un metro.
Piatti nos tenía muy bien acostumbrados el año pasado, pero ayer no era su día. No era el día de nadie. No meter las ocasiones que creas en el Camp Nou es sinónimo de suicidio. La de ayer fue una derrota colectiva, sobre todo por mérito del rival.
Mención aparte merece el árbitro. Además del primer gol en el que el línier falla estrepitosamente y que nos hundió el plan inicial, pareció perseguir a los pericos con un ‘arbitraje preventivo’.
En el descanso seguro que Gil Manzano vio las imágenes del primer gol, pero en vez de tratarnos con algo más de ‘cariño’ para compensar el error, nos arbitró sin ningún respeto, como a un equipo pequeño. Siempre se equivocó a favor de los culés y nos cosió a tarjetas.
Tras este ‘manotazo’ de realidad, que es un castigo excesivo, el equipo se queda con un punto tras tres jornadas. La derrota frente al Leganés fue más inesperada y preocupante porque era en casa, pero esta más dolorosa por el rival.
Hay que recuperarse anímicamente y remontar. Hemos dado un paso atrás pero tenemos tiempo para levantarnos. La lectura positiva es que Darder no parecía un recién llegado y Hermoso, que debutaba en Primera, estuvo a la altura del resto del equipo. Dídac demostró que ha venido para sumar. Sergio García en cambio, alejado del área, no entró prácticamente en juego. Y, curiosamente, el héroe del partido, que para mí fue Pau, es el que lo tiene más negro para jugar. Pau estuvo sensacional, a pesar de encajar cinco goles. Quique tiene trabajo por delante. No utilizó piezas que, en principio, habían llegado para aportar calidad y deberá armar un equipo competitivo dando entrada a los nuevos.
Un año después, volvemos a la casilla de salida: un mal arranque de temporada que nos obliga a remar poco a poco contracorriente. Afortunadamente ya sabemos cómo se hace.

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