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OPINIÓN DE ORIOL VIDAL

Largos de orgullo, cortos de locura

Una noche loca requiere, ardor al margen, atrevimiento, exposición, riesgo, ir, buscar. Y el ‘quiquenaccio’ tiene sus parámetros muy claros…

Oriol Vidal Oriol Vidal
26/01/2018

 

Oportunidad perdida, pericada. El cálculo de Quique triunfó en la ida, pero anduvo corto en el Camp Nou. Las noches coperas demandan más, sobre todo si eres David y tenías a Goliat aturdido. Compitió el Espanyol para mantenerse vivo hasta el final, sí, pero, pese a todos los hándicaps, le faltó una dosis de grandeza para pasar. No pudo en el primer tiempo, ante un Barça herido y presionando a fondo, encendido por Messi y Aleix Vidal; y no supo en el segundo acto, cuando tocaba enloquecer la eliminatoria.

Consuelos, los que quieran: el orgullo que mostró el equipo tras un inicio que hacía temer la del pulpo, por ejemplo. Y sobre todo, el reclamado penalti de Alba a Gerard Moreno en el minuto 80, en una acción que pareció, como mínimo, falta y expulsión del lateral. Pero desde Les Corts también pueden arremeter contra Mateu Lahoz, que esta vez sí respondió a su perfil más “sigan-sigan”: a Sergio García le perdonó la expulsión por una entrada a Suárez en que recordó al uruguayo en sus peores tardes. En fin, un árbitro que genera perplejos. Pero insisto: una noche loca requiere, ardor al margen, atrevimiento, exposición, riesgo, ir, buscar. Y el ‘quiquenaccio’ tiene sus parámetros muy claros… y los mecanismos de ataque, limitados. Granero y Darder quedaron intrascendentes en lo suyo.

Resultó grande cargarse la imbatibilidad de un Barça que va para campeón de casi todo, esculpido con paciencia por Valverde. Ha sido jugosa la semana de ventaja perica. Y es verdad que las distacias tremendas, con Messi omnipotente, Luis Suárez en su mejor tono y Coutinho en su debut ofrecían poca grieta al Espanyol para derribar la fortaleza azulgrana. Sin embargo, pensar que el plan podía repetirse con éxito quizá era pedir demasiado. Hacía falta más, como igual sacar a Leo de inicio, para tener algo de conexión y amenaza. En fin, bonito viaje, pero ya puestos, busca lo imposible y con un fútbol no tan ramplón. Entre lo de Quique Setién y lo de Sánchez Flores ha de existir un término medio.

Revive el derbi, que no es mala noticia, y el 4 de febrero llega la revancha liguera para el Espanyol. Caliente desde ya, porque el gol de Melendo escoció y porque aquí cada uno se apunta lo que le conviene. Insultos hubo en la ida y ayer obtuvieron su respuesta. Y Piqué repitiendo una y otra vez en zona mixta eso de “el Espanyol de Cornellà”. Que alguien le aconseje bien y le haga ver que esa expresión, sobre todo, le ofende a él mismo. En fin: a levantarse en Leganés… que digo yo que también deben padecer de nuestras resacas, ¿no?

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