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OPINIÓN ORIOL VIDAL

Lo de “juego ofensivo” iba en otro sentido

Resulta este Espanyol un festival de juego ofensivo: de lo que ofende a la pericada, quiero decir

Oriol Vidal Oriol Vidal
26/02/2018

 

Todo hoy en el Espanyol (especifico: un puntito) se logra por acciones providenciales. San Diego volvió a ser profeta en su tierra y evitó el drama (escribo “evitó”, pero las sensaciones dan para haber escrito “aplazó”). Quique no pudo romper la adicción al desesperante Pro Involution Soccer. Las buenas intenciones del primer tiempo se fueron por el desagüe con el paso de los minutos y la aridez atacante volvió a dejar la boca seca. Ni un tiro entre palos contra un conjunto que ha encajado 53 goles. Queda inaugurada la temporada de emociones fuertes.

Resulta este Espanyol un festival de juego ofensivo: de lo que ofende a la pericada, quiero decir. Toda la rehabilitación que parecía imponerse con la buena rueda de prensa de Quique en la previa (¡autocrítica!) y la propuesta más que decente de los primeros minutos se desfiguró con el tembleque total del equipo. El “pulpómetro” lo hizo evidente: mientras hace un mes el penalti atajado por Diego a Messi catapultó al equipo, ayer sucedió lo inverso. El paradón ante Lucas Pérez supuso esta vez un vértigo atroz para sus compañeros, que quizá por primera vez vislumbraron el abismo bajo sus pies. El último cuarto de hora, con el acoso local, el travesaño de Andone y la incapacidad para ligar dos pases, va al nutrido Museo de los Horrores Pericos. Y viene el Madrid. S. O. S.

Acompañó la suerte, pero también es cierto que Andone tuvo que ser expulsado al cuarto de hora. La entrada del rumano a Víctor fue escalofriante y pudo virar el rumbo del duelo. No aprovechó el Espanyol sus buenos minutos, con asociaciones intermitentes pero buscadas entre Darder, Granero, Piatti, Leo y Gerard... y la respuesta al asedio lógico invitó a la desperanza. “Todo está en la mente y ahora somos un equipo frágil”, se excusó Quique. Y bien me parece que trató de dar con la tecla, aunque sus movimientos obtuvieron una respuesta paupérrima: Sergio no se encuentra y Jurado no hizo más que perderse, cuando resultaba vital para conservar la pelota y generar algo.


Abróchense los cinturones porque la inercia ha cogido demasiado impulso desde el caso Stoke. Estamos ante un desastre de credibilidad propiciado por el “obligado” ‘tantsemefenfotisme’ del club, tan optimista y confiado en acabar el curso más o menos de una forma decente y “a otra cosa, mariposa”. Pero mirémoslo por el lado bueno: este Espanyol está tan acostumbrado a sacar petróleo de la nada que el día menos pensado se ganará y el panorama se despejará sin tanto apocalipsis. Más nos vale.

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