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opinión de moisés hurtado

Indefinición

El vacío de liderazgo que parece dejar el adiós de Quique puede ser contraproducente para lo que queda de temporada

Moisés Hurtado Moisés Hurtado
23/02/2018

 

Supongo que será cierta necesidad de generar ilusión lo que nos hace elucubrar sobre nombres en el futuro banquillo perico de cara a la próxima temporada. Sin embargo, el vacío de liderazgo que parece dejar el adiós de Quique puede ser contraproducente para lo que queda de temporada. O empezamos a definir objetivos claros o podemos padecer serías y graves consecuencias sobre algo que no esperábamos vivir esta temporada.

Cuando uno se pone objetivos, lo principal debe ser que estos sean relativamente realizables en el corto plazo. Es decir, ahora mismo el discurso sobre Europa ha de quedar enterrado, al menos de momento, porque nos puede generar una frustración grande el hecho de verlo alejarse tanto. En cambio, hoy tenemos uno de esos partidos que van a resultar trascendentales -quién lo iba a decir- de cara a no complicarse la vida demasiado. Tenemos por delante tres jornadas decisivas para descifrar nuestro futuro: o tenemos otra temporada de sufrimiento para no perder la categoría con una de las mejores plantillas de los últimos años; o pasamos un final de temporada cómodo que nos permita planificar con tiempo cómo encarar la próxima y qué queremos de nuestro club; o la más irreal pero no renunciable, que el equipo encadene una racha positiva y se encarame arriba.

Pero, hablando en el corto plazo, todo pasa por Coruña, Madrid en casa y Levante. Dos desplazamientos de nuestra, ahora mismo, liga, con el cuchillo en la boca, más el Real Madrid más en forma de toda la temporada. Si esperamos a encadenar tres partidos ganados para coger confianza, es probable que nunca la obtengamos. Es un planteamiento resultadista. La confianza se pierde, creo yo, porque ven que son superados ampliamente por la mayoría de rivales. Este hecho no sucedía en la primera vuelta, aun teniendo parecidos resultados.

No quiero ser alarmista, pero estamos en una situación rara. Ni chicha ni limona. Indefinidos. Sin acabar de mirar hacia arriba ni hacia abajo. Y estas son las peores situaciones que se les pueda dar a un grupo que ha necesitado cambiar el modelo de juego en el que antaño creían, que ha perdido jugadores referencia y que, para más inri, tiene a su afición dividida, reflejado por unos actos que parecen fruto de esa frustración e indefinición, de gente que necesita alguna visibilidad en su vida y aprovechan el fútbol, de la forma más equivocada, para tenerla. A veces, se ha de tocar fondo para que todo cambie y espero que este acto haya sido ese fondo.

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