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OPINIÓN DE MOISÉS HURTADO

Ilusión para revivir

"Hemos de seguir siendo una familia , tratando de crecer, pero sin perder la esencia de las familias: ayudarse para crecer juntos"

Moisés Hurtado Moisés Hurtado
05/01/2018

 

No hay mal que por bien no venga, ni mal que cien años dure, dice el refranero popular. La Copa es una competición que nos pone a todos, probablemente porque sea el título más cercano a ganar que podemos lograr. Realmente, la última vez que se vio ilusión a raudales en las gradas de Cornellà, yo diría que fue en aquellas semifinales contra el Athletic, con Sergio González como entrenador. Eran otros tiempos, eran otros presupuestos y era otra ilusión, parece ser. Aquella noche acabó mal, pero la felicidad que, para muchos, consiste en la ilusión creada en el tránsito al objetivo, había fluido con intensidad por todos nuestros poros.

Parece que el año nuevo no nos trae mejores noticias que el final del pasado. La victoria ante el Atlético se ha quedado difuminada entre turrones y copas de cava. No pudimos aprovechar la inercia de aquella victoria por el parón y el nuevo año nos ha devastado con una fuerte dosis de realidad. Una bofetada en la cara para darnos la bienvenida a este 2018 pero de la cual, sin embargo, podemos sacar alguna cosa positiva. Me explico: la eliminatoria está complicada pero no está perdida. Solamente, una apuesta arriesgada y casi a ultratumba nos puede hacer revivir. Una remontada con ese cariz puede hacer revivir a este equipo y salir definitivamente de esos dientes de sierra a los que no tiene algo acostumbrados.

Solamente, un equipo que no conceda la iniciativa al rival constantemente -a veces es bueno hacerlo- se podrá permitir el lujo de competir y no ser mera comparsa a la espera de acontecimientos. La mentalidad, en tiempos de avances tecnológicos, sigue siendo más relevante que cualquier dibujo táctico. La temporada pasada se creció a raíz de cuidar los detalles, de comunión con la grada y a base de un discurso que embelesaba al más escéptico de los mortales . Las predicciones de Chen parecía que insuflaban otros aires y el guión marcado se estaba cumpliendo. Ahora, en cambio, se respiran más aires de empresa que de familia, hacemos más caso a lo macro que a lo micro, tuteamos a los grandes y la liamos con los más humildes.

Sin embargo, hemos de ser consciente que los cantos de sirena son muy bonitos pero se los puede llevar el aire, así que hemos de seguir siendo una familia , tratando de crecer, pero sin perder la esencia de las familias: ayudarse para crecer juntos. Como decía una buena compañera, que pedía a los Reyes Magos únicamente ser “un buen contexto”, para así, luego, encargarnos de crecer por nosotros solitos.

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