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OPINIÓN

Exceso de equipaje

Moisés Hurtado Moisés Hurtado
15/12/2017

 

La gestión de grupos humanos siempre es compleja y cuanto más numeroso sea el grupo, a priori, más difícil será. En pretemporada, comenté –debido al affaire de la retirada de dorsal de Dani- que no entendía el porqué de una plantilla tan larga de cara a afrontar esta temporada, sin competición europea de por medio. Normalmente, la mayoría de entrenadores prefieren tener a dieciocho titulares, que entren en dinámica, a tener doce titulares y trece suplentes, por ejemplo.

Sin embargo, pueden haber entrenadores que les guste una plantilla más amplia, generar competencias, doblar posiciones, tener alternativas para diferentes escenarios –según campo o rival-. En definitiva, tener dónde elegir. Es de suponer que Quique es de estos últimos, sin embargo, el aprovechamiento de la plantilla está siendo escaso. Ya no es que haya trece suplentes, sino que hay jugadores que no pasan por la rueda y están prácticamente inéditos en competición.

Por otro lado, ahora mismo, se ha llegado a la etapa donde el jugador –el que ha competido- ha logrado, probablemente, su forma óptima deportiva. En cambio, parece evidente que el once titular pueda necesitar algún retoque porque, ya sea por  un tema mental o por romper una dinámica, este once está atascado. Pues por el momento, tenemos unos recambios, sin ritmo ni mentalidad competitiva, probablemente, a los que vas a pedir que te cambien el guion.  

Hay teóricos que dicen “se entrena para jugar” y otros que comentan que “se juega para entrenar”, es decir, se entrena para corregir errores del partido. La necesidad de hacer unos entrenamientos de calidad te la suelen dar los jugadores suplentes, quienes han de estar en dinámica de verse importantes en la plantilla. Ya sé que la teoría dice que un jugador, juegue más o menos, cobra un dineral, ha de ser profesional y entrenar cada día dejándose la vida. Pero la práctica, sinceramente, no me dice eso.

La temporada pasada, la gran virtud de Quique, para un servidor,  fue la de haber logrado inculcar a todos, incluso a delanteros que suelen ser más individualistas, la mentalidad del trabajo en equipo. Saliera quien saliera. Esta temporada, en cambio, tiene demasiado ruido dentro  de ese vestuario. Cuando hablo de ruido, hablo de demasiada gente que no se siente participe del día a día, que no se sienten partícipe del éxito ni del fracaso. Como cuando haces las maletas y te llevas cientos de cosas “por si acaso”, y ese acaso te acaba generando más carga pesada que acasos.