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CONTRACRÓNICA

El Espanyol se siente feliz cuando se disfraza de David

Xavier Ensenyat Xavier Ensenyat
28/02/2018

 

A este equipo nos lo han cambiado de cabo a rabo si lo comparamos con el de la temporada pasada. Parafraseando al socialista Alfonso Guerra, si alguien hubiera dicho al final del primer año del proyecto de Quique Sánchez Flores que “Al Espanyol no lo va a conocer ni la madre que la parió”, sencillamente no le habríamos creído.
Este Espanyol 2.0 juega peor, es más irregular y, sobre todo, obtiene resultados inferiores contra los equipos de su supuesta liga e incluso más débiles. Sin embargo, contra los grandes muestra su mejor versión. Es decir, exactamente al revés que en la campañana anterior. ¿Por qué? ¿Motivación? ¿Alergia a llevar la iniciativa? ¿Solo nos gusta jugar cuando tenemos muchos espacios? Vaya usted a saber.
El Espanyol 2.0 le ha ganado al Barça en la Copa del Rey (1-0), al Atlético en la Liga (1-0), y al Real Madrid (1-0), también en la competición de la regularidad. Todos con idéntico tanteador y con el mérito añadido de que hasta día de hoy solo los pericos han podido derrotar a los colchoneros en la Liga y a los culés en todas las competiciones. Pero aquí no acaba este papel de David (el que luchó y derrotó a Goliat con su honda) que tanto le gusta desarrollar a nuestro equipo en los últimos meses. También arrancó un valioso empate ante el Barça en la Liga (1-1) que se quedó corto para los méritos de QSF. El empate en la jornada inaugural en el Sánchez Pizjuán (1-1) también es un marcador muy digno.

Y si es por buen juego, tampoco podemos olvidarnos de los primeros 45 minutos ante el Valencia en el RCDE Stadium, donde el equipo local mereció irse al descanso con un resultado abultado a favor. Sin embargo, las cosas cambiaron en el segundo acto y el equipo ché se acabó llevando los tres puntos.
Por mucho que el Real Madrid jugara anoche con su segunda unidad (como gusta llamar a muchos periodistas en la capital), al triunfo no hay ponerle ni un solo pero. Cualquier reserva del Madrid sería titular en el Espanyol, con permiso de Gerard Moreno y Diego López, claro. Por ejemplo, Marco Asensio, que asombró en su única temporada en el RCDE Stadium, no estuvo a su mejor nivel, pero dejó una delicatessen en forma de control y pase de tacón a Isco que se ganó un oohhhh de su antigua afición.

Día de nieves, día de bienes
El dicho (cambiando días por años) le viene como anillo al dedo al Espanyol. La nieve siempre es nuestra aliada. Bien cuando caen copos de nieve sobre el campo durante el partido o antes, como ocurrió ayer.
De recuerdo relativamente moderno es el Espanyol-Valencia en Montjuïc, sobre un tupido manto de nieve y doblete de Tamudo para doblegar al Valencia (2-1) en la temporada 2003-04. Más añejo es el derbi barcelonés, resuelto con un gol de Marañón (1-0) el 11 de enero de 1981. El partido empezó con media hora de retraso porque la expedición azulgrana quedó bloqueada en Vallvidrera, cuando se dirigía desde su hotel de concentración hasta nuestro añorado Sarrià. En aquella ocasión el campo estaba en malas condiciones, sobre todo porque estaba resbaladizo y peligroso. No fue el caso anoche porque la hierba drenó bien la nieve y la lluvia. Cuando el cielo escupe copos blancos, el Espanyol levanta el vuelo.

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