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OPINIÓN

Un empate muy sufrido

 

Tenía toda la razón del mundo Quique Sánchez Flores cuando, el pasado domingo, hablaba de una Real Sociedad de nivel 4.0 frente a un RCDE 2.0 . Los donostiarras llevan, a día de hoy, una marcha por delante del cuadro perico. Ayer, un pelotero belga de la Real, de tremenda calidad, como es Januzaj se marcó un jugadón de categoría que supuso el empate definitivo. Pero tan buen delantero acaba de costar 10 millones de euros y tiene una cláusula de 60. A esas cifras no puede llegar, de momento, el Espanyol. Recordemos que algún fichaje solicitado por el técnico, casos de Albiol o Banega, no pudieron fructificar por razones económicas. La Real tiene músculo financiero para pagar mucho dinero, por ejemplo, al Real Madrid para recuperar a Illarra y, a la vez, saber vender, como es el caso más reciente del traspaso de Yuri al PSG por unos 15 millones. Se trata, por tanto, de una entidad equilibrada en lo económico y bien asentada, deportivamente, en estos últimos dos años, con clasificación incluída para las competiciones europeas. Creo que es un buen espejo donde mirarse para seguir creciendo.
En cuanto al partido de anoche, considero muy positivo el empate final, pero discrepo del camino para conseguirlo. El equipo demostró orden y espíritu de trabajo en una buena primera parte, en la que se controló acertadamente al rival. Se sufrió lo justo, en un par de enormes intervenciones de un Pau López, nuevamente soberbio. La segunda parte fue otro cantar. El Espanyol se metió bajo la cueva y el partido se convirtió en todo un acoso y derribo del cuadro de Eusebio ante un rival que no era capaz de completar tres pases seguido y que rezaba para que el árbitro señalara la conclusión del choque. El óptimo nivel del cancerbero Pau, la suerte y la buena actitud defensiva hicieron factible un punto que sabe a gloria pero que abre el debate sobre si, realmente, este es el sendero para crecer y progresar o, por el contrario, da pie a un cierto conservadurismo que impedirá superar los logros del pasado ejercicio. Me preocupó, además, lo justito que llegó el equipo de Quique a los últimos minutos del encuentro. La Real, con cuatro partidos más que el RCDE, por cuestión de Europa League, me pareció mucho más entero, físicamente, en los instantes finales. Ahora será necesario pensar en superar al Betis el próximo lunes, para sacarle brillo al punto de anoche, muy sufrido y elaborado en un partido nada brillante de los jugadores pericos. Pero antes, a disputar con ambición una nueva edición de la Copa del Rey que siempre ilusiona al pueblo perico.