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OPINIÓN

El dolor que alivia

Oriol Vidal Oriol Vidal
28/11/2017

 

Ese jarabe de gusto sádico pero de efecto milagroso. Aquellas mortificaciones que, al final, dicen que purifican. Así de bien le cayó al Espanyol el triunfo de ayer, tan mísero en las formas (y en lunes, y con hielo) como balsámico para sus nervios. El Geta mordió el polvo y el ‘quiquenaccio’, más árido que nunca, lo celebró. En la primera de Gerard. En el minuto 55. Un delantero como el 7 perico merece más surtido. Y la parroquia, disfrutarlo.

Daremos por buena la tortura si sirve para retomar la senda. Y la daremos, sobre todo, porque en el descanso ya asomaban los miedos. Incluso un portento como David pareció ser preso de las dudas en algún lance, el peor síntoma para el conjunto general. Aun así, providencial él y Pau en la contra que soñaba Bordalás y que Jorge Molina le convirtió en pesadilla en el minuto 24, tras una resolución lenta y paupérrima. Fue quizá el momento del partido, antes que el Espanyol encontrara a Gerard y a la felicidad. Todo en un día notable de Aarón y de menú cuaresmal y sacrificado para el resto. La propuesta fue la solidaridad y las sensaciones del día del Valencia se archivaron para guardar los tres puntos. Puntazos tras la sequía.

Quique apretó la faja para que las cenas de empresa puedan sentar bien. Un detalle, pero sin olvidar que ahora el Espanyol no es aquel que en la tercera etapa de Clemente tenía que empatar a cero con Osasuna. Todo tiene su lógica en el libreto del míster, pero ver parapetarse al equipo durante la última media hora con tipos como Darder, Jurado, Melendo, Gerard y Sergio García y sin casi hilvanar ni un pase resulta algo desolador, por más que hable maravillas del espíritu y el compromiso de este grupo. Veremos la evolución ante el Tenerife, el Eibar y el Girona. Sin concesiones, cuando es tiempo de Espanyol. Pero bueno, “tot gira”, ¿no?

Black Monday, grada al 30%” fue la ingeniosa protesta de la Juvenil: lo clavaron, con solo 11.756 espectadores, la peor entrada del RCDE Stadium. Mientras, la Grada Canito arreció contra Tebas. Pero el azul marino de los asientos vacíos habla y son la peor protesta y abaten al club en la resignación. El respeto que se gana el Espanyol de Quique ante los rivales, aunque sea a golpe de aspereza, no puede perderlo la entidad ante el deterioro constante de su imagen. La primera final de la Copa, el jueves a las 19.30h. Se admiten apuestas.

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