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OPINIÓN moisés hurtado

Difícil liderazgo

Moisés Hurtado Moisés Hurtado
02/03/2018

 

Nunca he sabido bien cuál es la buena, si la de cal o la de arena, pero el martes volvimos a tener la versión buena del equipo. Otra vez contra un grande, otra vez bajo los focos mediáticos. ¿Qué explicaciones podemos dar a este hecho? Bueno, una opción sería que el equipo se encuentra más cómodo sin llevar el peso del partido, defendiendo y jugando al contraataque. Si analizamos más en profundidad, podemos confirmar que, por ejemplo, al Atleti se le gana teniendo la pelota -incluso sacándola jugada desde atrás-; al Barça es muy difícil quitarle la pelota pero, en la primera parte, el equipo logró jugar lejos de su propia área; y contra el Madrid, en la segunda parte, el equipo llegó fresco a posiciones de ataque. Este primer y básico análisis viene a decir que no nos encontramos incómodos con el balón -por contra de otras temporadas-. El equipo no es sólido cuando tiene que estar constantemente defendiendo y, lo más importante, da la sensación que los jugadores, ante la descarga de presión que da el enfrentarse a un grande, donde presuntamente puedes perder, se libera y saca su mejor versión. También lo hizo contra el Valencia pese a perder.

Este fin de semana, sin embargo, volvemos a la liga de los humildes, donde el equipo se muestra sin ganas, poco ambicioso, conservador y especulador. Da la sensación que, en esta temporada, los jugadores no han comprado la pócima mágica que tan buen resultado le dio la temporada pasada a Quique. El jugador sale aburrido, en actitud contemplativa, esperando que no pase nada. Para una plantilla de tuercebotas o de perfil sobrio, puede funcionar, pero mi opinión es que en la plantilla hay calidad que Quique no ha sabido extraer. El mensaje que das a la plantilla puede ser: “No podemos ser protagonistas porque nos falta calidad”, y ese mensaje puede calar hondo en la confianza.

Un entrenador, en mi opinión, ha de intentar saber qué perfil de plantilla tiene y, aunque tenga su modelo de juego en la cabeza, adaptarse algo a lo que te pueden exigir -implícitamente- los jugadores. No sé si han pasado cosas con el vestuario que puedan ser insalvables, pero un líder -y QSF lo ha sido mucho tiempo- debe tener guardados ases en la manga para saber cambiar la dirección del equipo. Hace tiempo comenté que gestionar una plantilla de 25 jugadores sin tres competiciones de por medio era complejo, pero nadie dijo que la profesión de entrenador fuera fácil. Por lo pronto, lo que sí parece es que está muy bien pagada.

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