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OPINIÓN

Desengaño en la semana del amor

José Sánchez José Sánchez
11/02/2017

 

El partido de ayer fue un reflejo del lugar que ocupan cada uno de los dos equipos en la tabla. La Real está por encima del Espanyol y lo demostró a lo largo del encuentro, pero el Espanyol sigue amenazando a los de arriba con el empuje del aspirante.

Durante muchos minutos los ‘txuri-urdin’ llevaron las riendas del match combinado con rapidez y obligando al Espanyol al castigo de ir siempre por detrás del balón. Lo que no era una sorpresa, porque el equipo de Quique sabe jugar a eso: esperar para robar y salir rápido, pero ahí se notó mucho la baja de Piatti y lo desubicado de Caicedo. Además, vimos a la defensa menos segura que en otros encuentros. El Espanyol ha jugado dos partidos seguidos en los que el rival nos ha embotellado atrás demasiados minutos, y esta vez lo pagamos con la derrota.

El encuentro fue ingobernable para los pericos, más aún si los hombres creativos tardan tanto en aparecer. José Antonio Reyes estuvo casi 30 minutos ‘missing’ hasta que tomó las riendas y se convirtió en uno de los pericos más peligrosos. No así Jurado que sigue su periplo de Guadiana sobre el terreno de juego, desapareciendo más de lo necesario en los últimos encuentros. El que sí apareció y de qué manera fue Hernán Pérez que disfrazado de ‘superhéroe enmascarado’ marcó un golazo de auténtico crack. Hernán, que siempre parece ir pasado de revoluciones, nos sorprendió a todos con su sangre fría para recortar a dos rivales y clavarla colocadita para empatar el golazo de Vela, dando algo de esperanza a la parroquia perica.
o se le puede negar el esfuerzo a los espanyolistas que por momentos parecieron capaces de lograr, por lo menos, la igualada, pero costaba mucho crear claras ocasiones de gol. En el último tramo, cuando la Real contemporizaba y jugaba con el resultado a favor, los pericos apretaron llegando a provocar una jugada en el área pequeña que mereció ser castigada por el árbitro, cuando un jugador realista embolsó con el cuerpo el balón en el suelo.

El de ayer fue un encuentro de los que se viven intensamente en la grada; con grandes goles y muchas alternativas. Se perdió, pero con la cabeza alta ante un equipo que juega bien y de memoria. Ahora no estaría nada mal dar la sorpresa en el Bernabéu para no perder la estela de Europa.

Lo que me recuerda que entramos en la semana del amor, y no porque sea San Valentín. El Espanyol será protagonista de la información deportiva ‘a casa nostra’. Pero no se engañen, no es que de pronto las televisiones y radios del ‘régimen’ hayan caído rendidas a nuestros pies por el buen arranque de la segunda vuelta. No. Todo se debe a que en el horizonte de esta semana llena de corazoncitos aparece un Real Madrid-Espanyol. Durante la semana destacarán nuestras virtudes, resaltarán que somos uno de los visitantes más incómodos de la Liga, pero si caemos, algo probable porque no es fácil ganar o puntuar en el Bernabéu, seremos, otra vez, crucificados como el filial blandito de los merengues. Amor interesado.

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