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OPINIÓN

Decepción preventiva

José Sánchez José Sánchez
12/08/2017

 

La semana empezó mal y ha acabado peor. El martes recordamos al añorado Jarque y despedimos a Josep Manel Casanova. Casanova nos dejó por sorpresa; cuando había superado sus problemas médicos, la parca se lo encontró al pie del cañón, viendo un partido de fútbol base. Manel nunca debió dejar el club de sus amores, pero el Espanyol es cainita y no duda en cortarse un brazo si eso sirve para seguir adelante. Su salida del Espanyol respondió a una ‘jugada’ económico-accionarial de triste recuerdo, pero como dice el dicho, ‘agua pasada no mueve molino’. Lo importante es que el espanyolismo le mostró su respeto y amor eterno. Me hubiera gustado que en Nápoles el equipo hubiera lucido un crespón negro por Manel, no ha sido así pero seguro que ya tienen pensado un homenaje oficial…
Y el jueves vimos deshacerse como un azucarillo en un vaso de agua al equipo en el último encuentro de pretemporada. Después del partido frente al Nápoles todos deberemos tomarnos un par de días de descanso (mental) para reiniciarnos como si de un ordenador se tratara. Por muy optimista que quiera ser, la sensación que me quedó tras el encuentro del jueves fue, curiosamente, la misma que después comentó Quique en rueda de prensa; el equipo me recordó el inicio de la liga pasada... nada, absolutamente nada, salió bien, independientemente de que fuera el Nápoles.
Siendo positivo quiero pensar que fue un bajón psicológico colectivo. Las malas noticias –rumores incluidos- y el cansancio de la pretemporada se acumularon y el equipo luchó sin ilusión, como si no tuviera ningún objetivo al alcance. Si las pretemporadas son para ajustar las piezas, la tarea resultaba imposible cuando faltaban jugadores clave y, además, el ogro de las pretemporadas, que no es otro que las lesiones, se les aparecía por todas partes.
Como ya dije hace algunos meses, Chen no ha venido a llenar la nevera de peces, sino a darnos las herramientas para que pesquemos por nosotros mismos. Algunos empiezan a desconfiar del proyecto porque el becerro de oro no aparece por ninguna parte. El mismo Quique ha mostrado sus primeras dudas, pero hasta los Apóstoles dudaron de Jesús –o eso dicen-.
Llegado a este punto siempre recuerdo las sabias palabras del Sr. Lobo en ‘Pulp Fiction’, cuando, ante la complacencia de sus interlocutores que veían el trabajo finiquitado, avisaba con aquello de: “Aún no es el momento de comernos las...”. No viene mal que la realidad nos baje a la tierra a todos, jugadores incluidos, y que afrontemos el primer partido de Liga con la necesidad imperiosa de ganar. Domingo a domingo –o viernes, o sábado o lunes- el equipo deberá demostrar si realmente es capaz de superar lo logrado el año pasado.
Nada está asegurado, el pasado ya no existe y el futuro está por escribir.

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