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OPINIÓN DE DANI SOLSONA

Cuando se cambian los roles el Espanyol sale perdiendo

Ahora lo que toca es recuperar el ánimo y la moral para afrontar la vuelta de Copa en el Camp Nou con garantías

Dani Solsona Dani Solsona
21/01/2018

 

Con la gran victoria conseguida en la Copa ante el Barça tocaba cambiar el chip, pues el rival que visitaba Cornellà es de los grandes, aunque en horas bajas en la Liga. En su partido de Copa en el Wanda contra el Atlético de Madrid remontó el resultado adverso y no se sabía muy bien qué Sevilla se iba a encontrar el equipo de Quique. Ya en los primeros minutos las intenciones eran bien claras y sorprendentes, pues el equipo se mostró muy diferente al juego protagonista que estábamos acostumbrados en las últimas temporadas; bien replegado en su propio terreno y aprovechando la calidad y habilidad de los delanteros. Cambió el guion de los pericos, que cuando tienen que llevar el peso del juego desde atrás hacia el medio para que los hombres del centro del campo combinen, elaboren y generen el juego para los atacantes, no encuentran espacios ni hay buenos últimos pases para los desmarques de los jugadores más avanzados. A pesar de ello, hubo una muy buena ocasión de Gerard Moreno para adelantarse en el marcador en la única posibilidad clara delante de una portería de Sergio Rico que, con el paso de los minutos, cada vez era mas difícil acercarse a ella y disponer de buenas acciones debido a la buena defensa del Sevilla. Un Sevilla que poco a poco y en acciones individuales estaba creando pánico en el marco defendido por Diego López ante la sorpresa general, pues hasta ahora en la Liga venía jugando Pau con buenas actuaciones. Por cierto, veremos si en el futuro se confirma este cambio que a buen seguro dará que hablar.


El primer gol no tardaría en llegar, y hasta un segundo que dejaba helados a todos. Pero aún existía la esperanza de que marcando un gol todavía sería posible la remontada; las claras ocasiones de Baptistao primero y de Sergio García después daban al traste con las posibilidades de poder conseguir algo. El desánimo era evidente, pues el balón corría muy lento y el posicionamiento de los de Montella no había cambiado en absoluto. Ya al final, en otra acción individual llegaba el tercero, sentenciando un partido en el que el Espanyol tuvo que cambiar su manera de jugar. Y ya sabemos que cuando el Espanyol ha de llevar el juego durante todos los minutos le cuesta muchísimo y al mismo tiempo pierde contundencia en defensa; se pagan los errores. Tampoco se puede justificar la derrota al cansancio del partido de Copa, dado que el Sevilla también tuvo un encuentro duro en el Wanda Metropolitano y repitió equipo.


Ahora lo que toca es recuperar el ánimo y la moral para afrontar la vuelta de Copa en el Camp Nou con garantías.

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