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OPINIÓN

Cambiar para que no cambiemos

Jordi Luengo Jordi Luengo
15/12/2017

 

En los últimos tiempos nos hemos acostumbrado a cambiar muchas cosas en nuestras vidas. Cambiamos de coche, algunas veces de piso, los más jóvenes de estudio y de novio/a, y los que ya pasamos de los cuarenta, a diferencia de lo que sucedía hace algunas décadas, cambiamos de trabajo y pareja, algo que por aquellos años parecía imposible. Así que el verbo cambiar puede ser uno de los más utilizados en la actual sociedad.

Pero pese a tanto cambio, sigue habiendo una cosa que es imposible de variar: el equipo de fútbol al que perteneces. Ese sentimiento único es algo con lo que naces y, salvo pocas excepciones, con el que convives orgulloso toda tu vida. Eso no se toca. Nadie renuncia a él por muy mal que le vayan las cosas a su equipo. Podrás desconectar, pero nunca desengancharte.
Y en el Espanyol hay que hacer algunos cambios para que esto siga así. Me imagino que ningún espanyolista renunciará a su condición de perico, pese a la deserción que se está produciendo en una parte de la afición que ha pasado en los últimos años de la preocupación por la situación del club, a la ilusión, y ahora a la indiferencia. Y esto es muy peligroso. El RCDE Stadium debe volver a rugir como en sus primeros años y la hinchada perica, si los horarios lo permiten, a volver a desplazarse con el equipo.

Pero para que todo esto se produzca, lo primero es que el equipo cambie su pobre imagen. Debe recuperar las buenas sensaciones que ha ofrecido en momentos puntuales. Ha de reaccionara ya. La derrota ante el Girona ha hecho mucho daño y sería difícil soportar otra decepción en el campo del colista. Solo un triunfo ante Las Palmas cambiaría el desanimo que se está instalando entre la afición. Y si tras este partido y el del próximo viernes contra el Atlético de Madrid, la situación sigue igual, pues llegará el momento de buscar otros cambios. Y, entonces, quizás llegue el momento de mirar al banquillo, donde vemos a un entrenador que no trasmite la ilusión del pasado curso. Da la sensación que se siente engañado por la falta de fichajes que, en principio, se le prometieron para poder pelear con garantías por la Europa League. Y como en cualquier trabajo, sin ilusión no hay resultados. Y así es complicado cumplir los objetivos.

El club ha vivido un gran cambio con la llegada de Chen Yansheng, pero no es suficiente. Aunque se nos habló de Champions en tres años, todos sabíamos que esto sería muy complicado. Y para seguir aspirando a ese sueño, aún quedan aspectos que modificar. Y hay que hacerlo para que siga habiendo una cosa que nunca cambie en este club: el sentimiento que tiene la grada perica por este escudo y estos colores.

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