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OPINIÓN

Agárralo como puedas

José Sánchez José Sánchez
24/10/2017

 

Se le resiste la victoria a los pericos fuera de casa. Ayer se adelantaron gracias a una gran asistencia de Jurado que cabeceó Baptistao magistralmente a gol logrando su tercer tanto en LaLiga.
Tras varios encuentros sin ver puerta, Quique volvió a colocar a Baptistao en la punta y a Jurado en la banda derecha y el cambio funcionó. La pareja Gerard-Baptistao arriba generó mucho peligro pero pecó de precipitación en varias jugadas.
El temprano gol logrado por el italo-brasileño era un gran botín que los pericos lograron aguantar casi 60 minutos, hasta que con un jugadón del local Januzaj, que culminó con un pase de gol a Illarramendi que no perdonó, el equipo txuri-urdin equilibró el resultado.
Fue un encuentro muy disputado, jugado a cara de perro, con pocas ocasiones y vivido intensamente en el césped y en la grada, porque el árbitro también se apuntó a la fiesta sacando un porrón de tarjetas. Tantas que al final desquició a los dos equipos, que vieron a varios de sus jugadores amonestados por protestarle al trencilla.
El match acabó con un reparto de puntos que no deja a nadie contento pero que se debe valorar, por lo menos por parte de los pericos, de forma positiva, ya que pocos equipos puntuarán en Anoeta ante unos donostiarras que fueron, o por lo menos parecían, mejores sobre el terreno de juego. La Real, como avisó Quique, es un equipo hecho que sabe a lo que juega y que siempre tiene la portería rival entre ceja y ceja. Afortunadamente para los pericos, bajo los palos estaba Pau que fue el mejor de los espanyolistas. Pau, siempre atento y bien colocado, paró todo lo que se le vino encima. Nada pudo hacer en el gol, en el que le Illarramendi lo fusiló a bocajarro.
No fue un partido para disfrutar. El encuentro de ayer nos recordó mucho a los partidos de la temporada pasada, con un Espanyol replegado y sin balón, que se defendió como un púgil obligado a fajarse en su rincón ante las acometidas del rival. ‘Quiquenaccio’ en estado puro. La ‘gran esperanza blanquiazul’, Darder, ayer no brilló y hasta el minuto 35 el Espanyol no dio más de tres pases seguidos, marcándose un jugadón, eso sí, en el que movieron la pelota con maestría, justo después de que el míster se quejara de forma ostensible de la falta de fluidez del juego perico. La Real gobernaba y el Espanyol achicaba.
La línea defensiva resistió. Con un gran Aarón cubriendo la banda; una pareja de centrales casi perfecta y un Víctor Sánchez que se fundió sobre el terreno de juego. Los pericos no pudieron dejar la portería a cero pero hicieron todo lo posible para lograrlo. Hasta tuvieron que echar mano del llamado ‘otro fútbol’ para detener a una Real lanzada a por la victoria. También en ese aspecto de ‘antifútbol’ el equipo perico demuestra que ha madurado y juega los ‘minutos de la basura’ con nervios de acero para, si no logras ganar, por lo menos no perder.
El equipo de Quique se empleó a fondo pero le faltó claridad arriba. Las contras no salían y echamos de menos a Piatti que estuvo desaparecido. Faltó ese punto de brillantez que habría supuesto lograr la victoria. El veredicto final del encuentro sería que seguimos creciendo, seguimos sumando en todos los aspectos, también en la clasificación.

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