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OPINIÓN DE ORIOL VIDAL

23 maneras de ganar (o empatar) un derbi

La 23 es el espíritu Tamudo, esas ganas de armarla para que los niños pericos sean más felices

Oriol Vidal Oriol Vidal
21/01/2018

 

Por desgracia, la primera manera fue lo de ayer: resultaba estadísticamente imposible que el Espanyol encadenase tres resultados buenos consecutivos (consuélense). La segunda pasa por la fe colectiva, por magnetizar en positivo al equipo (cosa que no fue, precisamente, una asistencia de 19.000 espectadores como la de ayer, en sábado con solete y sin opción de culpar a Tebas). La tercera es Granero titular, fino en este momento en particular y siempre contra el Barça en general. Y la cuarta es la fortaleza mental, eso que tantas veces pierde este equipo cuando encaja primero: el jueves no hay castigo, solo premio.

La quinta la pone siempre Baptistao, aunque quizá yo he debido ponerle en la sexta para evitar esa precipitación maldita (quién sabe si ante tanta pifia se oculta el sueño de un gol decisivo, como les sucedió a Sergio y Coro). La séptima, pues, es atender a que Gerard ejerza, sí señor, como El Heredero con todas las consecuencias. La octava es un extraño pasajero, como pedir que Naldo sea titular y lo haga tan bien como en la ida. Y la novena no es otra que no un gol, sino dos: porque si juegas a ser el Chelsea de Di Mateo debes serlo hasta el extremo.

La décima forma es aislarse de la imagen deforme del Espanyol que proyectan los medios (ni un gramo de nervios, ni una pizca de culpabilidad). La undécima es querer hacer Historia, eso que tan cerca tiene este vestuario. La duodécima es sentir la casaca y ahí no habrá problema. La 13, evitar la mala suerte, si puede ser como en la ida. La 14, efectivamente, es salir y tratar de divertirse, aunque sea con sufrimiento masoquista. La 15 es creer en la juventud y llevar algún chavalito del B, ni que sea para despistar y tener a Valverde entretenido. La 16 es doblar la apuesta de la 8 y que Naldo suba a rematar esos córners nuestros tan estériles, a ver si así.

Llegamos a la 17, que es ese acierto letal en las contadas ocasiones del año pasado. La 18 pasa por la excitación, positiva siempre cuando hay madurez. La 19, si es no mucho pedir, que vuelva el Piatti del pasado. La 20, que Quique vuelva a piropear encendidamente a Messi tantas veces, si puede ser extendiéndose sin disimular el placer (sí, amigos: el elogio, debilita, ya lo vimos). La 21 es rezar al Cielo, que al día siguiente será blanquiazul. La 22 es soñar con la formación de dos equipos junto al trío arbitral en la gran final. Y la 23 es el espíritu Tamudo, esas ganas de armarla para que los niños pericos sean más felices. En fin, hay varias más, incluso desear que juegue ya Coutinho para hacerlo más bonito, pero así aseguro ya la estética y todo será más fácil de recordar. Bon i valent derbi, pericada.

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