Diario La Grada | Miércoles, 20 de junio de 2018

23:38 h. CRÍONICA DEPORTIVO-ESPANYOL (0-0)

Mucho miedo a perder

Diego López y los palos salvaron a un Espanyol que mostró una pésima cara en el segundo tiempo

23/02/2018

La vida sigue igual en el Espanyol. Pero igual de mal que en las últimas semanas. Después de las pobres imágenes ante Celta y Villarreal, los de Quique no reaccionaron y ofrecieron una pésima segunda parte en Riazor. Fue triste. Casi vergonzoso. Fueron incapaces de chutar a puerta ante un Deportivo que es el equipo más goleado y ocupa plazas de descenso. Se llevaron otro punto inmerecido, gracias a Diego López y a los palos, y demostraron que no están para mucho más. Pero el empate, como mínimo, evitó que se metieran en un auténtico lío. Que se encendieran todas las alarmas. Ayer se volvió a ver un grupo apagado, que tras el descanso no jugó a nada. Y que dejó claro que hay jugadores que están muy por debajo de sus posibilidades y que el estado anímico de la plantilla está muy tocado.

Nadie tomó la iniciativa
El Espanyol empezó con unas sensaciones algo distintas a las que mostró en las dos anteriores jornadas. A diferencia de esos duelos, el tener delante a un equipo en apuros pareció dar algo de confianza para tener más el balón. Pero solo fue un espejismo. Poco a poco, los gallegos, conscientes de lo que se jugaban, comenzaron a meterse más en el partido, aunque ambos conjuntos les costaba construir desde atrás y preferían intentar sorprender en una contra. Nadie quería correr excesivos riesgos atrás. Y en el 25’, en una de estas salidas, Baptistao la tuvo. Un buen centro de Granero fue rematado fuera por el brasileño, mientras que Fede Cartabia respondió a continuación con la oportunidad más clara del primer tiempo. El Deportivo montó una nueva contra, tras una pérdida de ‘La Roca’ y el argentino remató al palo desde la frontal del área. El partido estaba abierto, más fruto de los errores que de los aciertos, y en otra rápida salida local, Andone se fue por velocidad, pero su remate salió ajustado al palo. El Espanyol estaba pasando ciertos apuros. Pero intentó sobreponerse algo mediante la conexión Aarón-Piatti. El argentino le robó la cartera a Juanfran, se fue por velocidad y su centro fue cabeceado por Baptistao algo desviado. Y poco después, de nuevo Piatti era protagonista con un remate algo.

Reanudación soporífera
El paso por el descanso no sentó demasiado bien a los de Quique. David López y Duarte debían emplearse fondo para anticiparse a los atacantes gallegos que habían salido con una marcha más, mientras el Espanyol estaba jugando a ralentí. La iniciativa era local y parecían saber que solo podrían sufrir con algunas contras. Así, sin descuidarse atrás, se estiraron un poco más. Se fueron a por el gol. Granero, al igual que en el derbi de Copa, cometió un inocente penalti. Y Diego López lo volvió a parar. Pero a diferencia del partido copero, el Espanyol no reaccionó y la acción dio alas a los de Seedorf. No acusaron el error y siguieron apretando. Estaban haciendo mucho más ante un inoperante rival. Pero ayer la fortuna se alió con los pericos, que vieron como un cabezazo de Andone se iba al larguero.
Se pasaron los últimos minutos achicando agua. Aguantaron. Sufrieron y al final lograron salir vivos ante un rival que fue superior. Y esto es muy preocupante.