Diario La Grada | Domingo, 19 de agosto de 2018

11:35 h. OPINIÓN DE DANI SOLSONA

Empate con sabor a victoria

Hemos de estar satisfechos del partido realizado y tiene que servir para coger aire para próximos encuentros

04/02/2018

El Espanyol plantó cara a todo un Barça con una propuesta muy diferente a la del partido de Copa. Quique potenció el medio campo con cinco centrocampistas, con un solo un jugador en punta y le salió muy bien, pero era una eliminatoria. Ayer había tres puntos en juego y de manera brillante, y sin temor, el técnico apostó por jugar con dos delanteros sacrificando a un medio y se pudo comprobar como en la primera parte el juego fue equilibrado por la buena disposición de las dos líneas de cuatro que vasculaban siempre en función del balón. Así consiguieron que no hubiera espacios donde el rival acostumbra a encontrar situaciones claras de gol. Además, mejoraron muchísimo con el balón, saliendo airosos, con buenas triangulaciones, de la presión que ejercen los medios del Barça. A diferencia de otros partidos donde las pérdidas son constantes, ayer llegaron a desbaratar el juego de toque culé. Solo hubo dos ocasiones, una la del palo a disparo de Couthino que está lejos de ser el jugador que ha de sustituir a Neymar, y la otra ocasión de Baptistao, que últimamente no elige la mejor opción en los momentos decisivos finalizando la primera parte con buen sabor de boca.


En la segunda, y a medida que avanzaba el partido, con la lluvia que estuvo cayendo el campo cada vez se ponía mas difícil para los jugadores viendo que en algunas zonas del terreno el balón quedaba frenado por el agua. Eso ya era otro partido sabiendo que jugar en defensa y con pases horizontales era correr riesgos innecesarios y el que salía más perjudicado era el Barça. Era evidente que ya no podían hacer lo de siempre. Por contra el Espanyol se adaptó mucho mejor por sus características, pero no se podían cometer errores en defensa. Sergio García aprovechando una mala entrega en el lateral de Digne corrió unos metros y se sacó un centro magnífico que Gerard Moreno, sí, sí, Gerard, bien colocado y ganado la espalda a Piqué y compañía, hacía estallar de alegría Cornellà. Todo estaba a favor. El resultado y el mal estado del terreno de juego que facilitaba la tarea espanyolista.


Solo quedaba un aspecto donde sí podían marcar que era a balón parado y así fue para acabar con la esperanza de ganar los tres puntos. Y el destino quiso que fuera Piqué después de las tonterías que dijo y que sigue diciendo. Ya en el tramo final los encontronazos eran inevitables debido al estado del campo.
Hemos de estar satisfechos del partido realizado y tiene que servir para coger aire para próximos encuentros.