Diario La Grada | Domingo, 25 de febrero de 2018

19:05 h. CRÓNICA ESPANYOL-BARÇA (1-1)

Volvió el derbi con un inmenso Gerard Moreno

El ‘7’ canterano demostró ser un ejemplo en todo. Sobre todo en la celebración del gol. Besó su escudo, a diferencia de otros que señalan su nombre o incluso desafiando a la afición rival.

04/02/2018

Volvió el derbi. Y de qué manera. Lo tuvo todo. Tensión, igualdad, intensidad y polémica. Un derbi como los de antes en el que los dos Gerard fueron los protagonistas. El perico, el ídolo de Cornellà, nos hizo soñar con otro triunfo. Y lo hizo igual que él soñaba de niño con jugar estos partidos y triunfar con su equipo. Regresó para cumplir su ilusión. El ‘7’ canterano demostró ser un ejemplo en todo. Sobre todo en la celebración del gol. Besó su escudo, a diferencia de otros que señalan su nombre o incluso desafiando a la afición rival. Cuestión de educación y principios. Con este empate, que puede saber a poco, el Espanyol recuperó sus señas de identidad, rompió su mala dinámica y tuvo al Barça contra las cuerdas.

Intensidad desde el inicio
El Espanyol saltó al verde con un planteamiento distinto al de la Copa. Fue más ambicioso. Los de Quique adelantaron la presión y apretaban al Barça en la salida en un inicio con mucho ritmo. Los blanquiazules estaban muy bien posicionados ante un rival que tenía más el balón, con un Gerard ayudando en tareas defensivas y que en algunos momentos era un medio más.

A medida que los minutos ibanpasando, el partido se fue animando más. El Espanyol se encontraba muy bien cerrando espacios y los de Valverde algo lentos y previsibles en la circulación, no encontraban profundidad. Solo una acción individual podía cambiar el partido y el exespanyolista Coutinho tuvo la más clara con un remate a la madera. Un remate que pareció motivar a los pericos, que respondieron rápido. En apenas cinco minutos disfrutaron de varias buenas ocasiones. En la primera Baptistao le pegó desde la frontal y Ter Stegen la sacó, a continuación el brasileño desaprovechó una buena contra, y en la tercera, el ‘11’ cabeceó un poco alto un perfecto centro de Marc Navarro. Eran los mejores minutos locales y la grada empezaba a llevar en volandas al equipo. Se estaban creciendo y le discutían la posesión a un rival que debía emplearse con contundencia para detener a los atacantes espanyolistas.

Con unas sensaciones muy positivas se llegaba al descanso tras una primera parte muy intensa y disputada, en la que un Espanyol muy equilibrado compitió de tú a tú al Barça. Defendió bien, supo gestionar el esférico y no nunca renunció a atacar. Y esta buena imagen tuvo continuidad en la reanudación. El Espanyol salió muy enchufado y tuvo el gol muy cerca. Una gran acción ofensiva acabó con el balón en el fondo de las redes visitantes, pero el linier vio que el esférico había salido y lo anuló. El Barcelona estaba teniendo problemas para generar fútbol y a medida que pasaban los minutos, el campo cada vez dificultaba más el juego.

Euforia y crispación final
Con el paso de los minutos, el Espanyol reculó un poco, pero empujado por la grada recuperó su mejor versión. El partido estaba vivo. Todo podía pasar. Y en el 66’ estalló Cornellà. El Espanyol recuperó un balón, Sergio García puso un centro perfecto y Gerard lo cabeceó al fondo de las redes. Con el marcador a favor, el partido pintaba muy bien y más ante las dudas que estaba teniendo el equipo de Valverde. La actitud era muy buena, pero había que estar atentos. Y en los últimos compases, Piqué quiso seguir siendo protagonista. Marcó y con su celebración hizo estallar la tensión en los últimos minutos. ¡Qué lástima que se escapara el triunfo y lo festejara así el señor Bernabéu!