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movimientos clave en el dibujo táctico

La versatilidad del equipo regala una noche mágica

El 4-4-2 tras el descanso, sumado al penalti que detuvo Diego López, dio alas al equipo

Carlos Fanlo @Fanlillo
18/01/2018

 

Victoria histórica la vivida en el RCDE Stadium, que al fin se ‘desvirgó’ ante el Barcelona. Un triunfo logrado desde la fe, que de eso sabemos mucho los pericos, pero también desde el banquillo, donde un magistral Quique Sánchez Flores cambió la disposición táctica del equipo en la segunda mitad en un movimiento que resultó clave para el resultado final. Los espanyolistas somos felices: el mejor remedio para olvidar un mes que empezó con gritos de ‘Quique vete ya’, que a punto estuvieron de ser proféticos.
El míster no quiso hablar de una eliminatoria de 180 minutos antes del encuentro, sino de un partido de 90. Pero indudablemente pensó en el duelo de dentro de una semana en el Camp Nou, puesto que dos de los tres cambios fueron claramente ofensivos: Baptistao entró por Darder al descanso, pasando a un 4-4-2 muy inteligente que acabaría siendo clave, y Javi Fuego dejó su sitio a Melendo en el momento más álgido del Espanyol. Quique es consciente de la dificultad de marcarle al Barça en su estadio y se la jugó en Cornellà: en este caso, la valentía tuvo premio casi al final del partido. Ni en un guión de una película de Hollywood.


Movimiento inteligente
Tras una primera parte en la que el Barça encontró la figura de un Messi que se pudo girar sin excesivos problemas, Quique Sánchez Flores encontró la fórmula al descanso, la cual se vio potenciada con el chute de adrenalina que significó el penalti parado por Diego López. El preparador blanquiazul cambió el dibujo táctico con la intención de ahogar la línea de pase azulgrana y aislar al futbolista argentino del Barça. Acortó distancias entre las líneas defensivas -defensa y centro del campo- y ahí la zona de creación blaugrana fue incapaz de encontrar huecos ni de asociarse con sus hombres de ataque. Muestra de ello, lo poco que apareció el propio Messi en la última media hora de juego y lo desapercibido que pasó Luis Suárez -solo se le vio en su faceta más pandillera encarándose con David López-.


El buen sistema táctico se vio fortalecido por un Espanyol con ganas de hacer algo grande que gozaba de cada vez más llegadas al área rival. El equipo estaba animado, acuciado por una grada que no dejó de animar durante los 90 minutos y que, como es obvio, enloqueció con el tanto de Melendo. Con un Granero que se ha encontrado a sí mismo y un Gerard Moreno al que dejar fuera de la próxima convocatoria de la selección debería ser considerado delito, el éxtasis al fin llegó y marcó historia. Porque no solo es el primer triunfo en un derbi desde la inauguración del RCDE Stadium, sino que se trata de la primera derrota azulgrana tras 29 encuentros.

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