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CRÓNICA LEVANTE-ESPANYOL (1-1)

Salvan un punto merecido en el último suspiro

El Espanyol, que estuvo algo irregular en algunos momentos, se rehízo en cierta medida del ‘robo’ en el penalti y se llevó un punto que hizo justicia

Jordi Luengo Jordi Luengo
04/03/2018

 

Otra vez en el añadido. El Espanyol se está acostumbrando a salvar los muebles en las rectas finales. Y es que, al igual que en los últimos cuatro partidos que ha marcado, el gol que sirvió para mejorar el resultado llegó en el último suspiro. Los blanquiazules no pudieron completar la remontada, tras verse perjudicados en la acción del penalti, y estuvieron cerca de volver a resucitar a otro equipo en crisis. En el Ciutat de València salvaron un punto en el descuento, pero no fue suficiente para dar un salto importante y empezar a mirar otros objetivos. El Espanyol dejó claro que sufre cuando tiene que llevar la iniciativa y así es complicado poder llevarse los partidos ante equipos de menor calidad.

 Tras el gran triunfo ante el Real Madrid, Quique parecía decidido a repetir el mismo once, pero las molestias de dos de sus jugadores importantes le obligaron a cambiar de planes. A la ausencia de ‘La Roca’ se sumaba la de Sergio García que notó un pinchazo en el calentamiento.

El conjunto perico saltó al campo reforzado moralmente y dispuesto a aprovechar las urgencias de un Levante que llegaba al encuentro encadenando 14 jornadas sin ganar. Los de Muñiz no escatimaron precauciones defensivas en los primeros minutos, ya que eran conscientes de que si el Espanyol se adelantaba en el marcador sería una losa muy distinta de superar. Los blanquiazules mostraban más predisposición para jugar el esférico, aunque no era suficiente para que pisaran con peligro el área de Oier.

A medida que transcurrían los minutos, el Espanyol empezó a mandar, llegando a tener una posesión del 70%. Los de Quique cada vez se acercaban más al área de un rival que, en algunas acciones, mostraba que está atravesando por un mal momento anímico. Baptistao daba los primeros avisos con dos remates, aprovechando las llegadas de los dos laterales que se estaban proyectando muy bien en ataque. Y en medio de un monólogo de juego, aunque sin hacer daño, Granero tuvo una gran ocasión para inaugurar el marcador. Piatti engañó en el lanzamiento de una falta y, en lugar de centrar, asistió raso a la frontal del área desde donde Granero remató algo alto. El Espanyol estaba con las ideas bastante claras, pero le faltaba acabar de golpear.

Pero tras estas primeras llegadas, el conjunto de Quique le dio vida al Levante. Le dejó meterse en un partido que empezó a igualarse y confirmó que le cuesta dominar el juego ante la mayoría de los rivales. En el 25’, Pazzini lanzó un desmarque a la espalda de los centrales, Morales le asistió y Diego desvió su remate a córner. Fue la acción más clara para los locales que dieron un paso al frente. Y poco después, Rober prolongó al segundo palo una falta lanzada por Ivi, y Pazzini remató al lateral. Los locales empezaban a creérselo. Se habían activado al partido con estas dos jugadas.

Tensión y nervios

El partido se había animado, con llegadas a las dos áreas, pero de repente todo se paró. Un tremendo choque entre Diego López y Sadiku silenció el Ciutat de València. Los espanyolistas rápidamente pidieron la entrada de los médicos. El meta gallego se levantó, recibiendo la ovación de todo el campo, pero no pudo continuar y abandonó el campo en camilla. Tras unos instantes de tensión y nervios por esta acción finalizó un primer tiempo en el que el Espanyol gestionó bastante bien el esférico, sobre todo en los primeros 25 minutos, llegó arriba, aunque le faltó mordiente para adelantarse en el marcador.

 El partido se complicó a los pocos minutos de volver al césped. Tras un buen remate de Gerard, el colegiado quiso acaparar todo el protagonismo. Tras no ver un claro fuera de juego de Cabaco, en la misma jugada no dudó en señalar un penalti de Marc Navarro por agarrar a un rival. Falló en la primera acción y señaló una falta que muy pocas veces se pita.

Con el marcador en contra, al conjunto de Quique le costó tomar el pulso al encuentro. No había capacidad de reacción y no sabían aprovechar los nervios de un rival que sacaba el balón rápido desde atrás para no cometer errores que les pudieran costar caros. El Espanyol no estaba haciendo casi nada, pero llegó vivo al final. En los últimos diez minutos, los blanquiazules tuvieron acciones para darle la vuelta al marcador. Duarte no acertaba a rematar, desde dentro del área pequeña, una falta de Granero y Gerard no podía empujar un buen centro de Marc Navarro. El Espanyol estaba encerrando a un Levante que era un flan y sufría para achicar agua. Y en el añadido llegó el tanto. Jurado escondió el balón, se fue de dos jugadores y metió un centro medido para que Baptistao rematara al fondo de las mallas. Un gol que hizo justicia y que evitó que el Espanyol cayera ante otro de los conjuntos de la parte baja de la tabla.

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