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ENTREVISTA A SERGI DARDER

"Sabía que como en el Espanyol no estaría en ningún sitio"

El centrocampista no dudó en regresar al club blanquiazul ya que "el fútbol no es solo jugar, sino que para hacerlo has de estar bien en la vida y el tema mental influye mucho"

Jordi Luengo Jordi Luengo
17/09/2017

 

Sergi Darder ha vuelto a casa con toda la ilusión del mundo y consagrado como un gran centrocampista, a pesar de tener solo 23 años. Es presente perico, pero también tiene un pasado en el club y espera que un largo futuro, ya que se ve defendiendo la blanquiazul mucho más allá del 30 de junio de 2018. A los 13 años dejó su Artà natal en Mallorca para cumplir un sueño, pero cuando más cerca estaba le cerraron las puertas. Manel Casanova no dudó en volver a apostar por él y se lo llevó a Málaga donde demostró todo su fútbol. Hace dos veranos, le pasó el tren del Olympique de Lyon, quien pagó 12 millones por él, y le abrió las puertas de la Champions. Ahora ha regresado a su casa para cumplir su sueño de jugar en Primera con el Espanyol y ayudar a crecer al club. El lunes podrá disfrutar del RCDE Stadium como local por primera vez.

Desde los 13 años soñabas con debutar con el Espanyol, aunque al final no fue el estreno que esperabas, ¿no?
El día del debut siempre es bonito y hasta el 1-0, aunque no pude tocar muchos balones, disfruté de todo lo que llevaba soñando desde niño. Teníamos la ilusión de puntuar, aunque éramos conscientes de que era complicado.

Llegas cedido con una opción de compra de 8 millones. ¿Te ves en el Espanyol más allá del 30 de junio de 2018?
Me veo bastantes años más aquí. Cuando hablé con el Lyon sobre la opción de regresar, en mi cabeza no estaba ninguna cesión, sino un traspaso. Nos encontramos con el problema del límite salarial y no se pudo hacer otra cosa. Entonces optamos por jugar un año a préstamo y poner la opción de compra. Tanto el club como yo tenemos la intención de que siga aquí.

Te fuiste al Olympique de Lyon para jugar Champions. ¿Durante las negociaciones con el Espanyol en algún momento hablasteis de Europa?
No. El Espanyol tiene un proyecto en crecimiento, pero hemos de ser conscientes de que, actualmente, hay seis o siete equipos con un presupuesto muy alto y que han hecho fichajes más importantes que nosotros. Nos hace ilusión pelear por Europa, pero hemos de ser realistas, ya que hablar de ese objetivo son palabras mayores. Sabemos que es una meta complicada, pero, evidentemente, que intentaremos lograrla.

No hay ningún sitio como en casa para recuperar la confianza en tu juego, ¿no?
Eso está claro. Desde los últimos tres meses de la temporada pasada tenía la intención de salir. Este curso jugué los tres primeros partidos de titular, el míster contaba conmigo y me dijo que no me fuera, pero llegó la oferta del Espanyol. Si no hubiera sido por ella seguiría en Lyon. Evidentemente, si hubiera llegado una propuesta de un club más grande también la hubiera valorado, pero después de no haber jugado mucho en la recta final del pasado campeonato, no era fácil que esto pasara. Necesitaba recuperar la confianza y creo que estoy en el mejor club para hacerlo.

¿Tienes muchas ganas de jugar ya en Cornellà?
Ni te lo imaginas. Si jugando como rival con el Málaga ya fue un día especial y tuve unas sensaciones únicas, imagínate lo que sentiré defendiendo la camiseta del Espanyol. Será un momento que guardaré para toda la vida.

¿Qué significa anímicamente volver al Espanyol?
Mucho. Si hubiera venido directamente desde el Málaga, quizás no tanto porque ahí estaba muy bien. Fue el club que me dio la oportunidad de debutar en Primera y eso es muy importante para mí. Pero al volver desde el extranjero es distinto. Desde que me fui a Francia la mente no ha parado, porque tienes el tema del idioma, cultura, vida distinta… Mi mujer e hijo son catalanes, así que regresar a casa nos tiraba mucho.

¿Te costó adaptarte a Francia?
Sí, mucho. Llegué tras un verano complicado, porque no se concretaba el fichaje, en el que perdí cinco kilos. Aunque hubiera realizado una buena pretemporada, los primeros cinco meses hubieran sido difíciles, ya que el campeonato francés es más físico, así que imagínate en la situación que me incorporé. Hasta enero todo fue muy complicado. Esa etapa me sirvió para adaptarme a los compañeros, al campeonato, aprender el idioma… A partir de enero ya estaba adaptado, entendía el francés y fue cuando empecé a jugar.

El Espanyol ha hecho un gran esfuerzo para que vengas, pero ¿qué porcentaje ha tenido que poner Sergi Darder para que se cerrara la operación?
Como mínimo el 50%, ya que si yo no hubiera querido venir no hubiera fichado, pero también es cierto que, por muchas ganas que tuviera de regresar, si el Espanyol no hubiera estado interesado en ficharme tampoco estaría aquí. Esta es mi casa y pasar de un grande de Europa como el Lyon al Espanyol fue porque tenía muchas ganas de jugar aquí. Si la oferta hubiera sido de cualquier equipo español, exceptuando a los tres grandes, no hubiera regresado a LaLiga. Yo tenía ganas de volver y el club consideraba que era el organizador que necesitaba; el esfuerzo grande lo ha hecho el club.

Si el Lyon era uno de esos trenes que pasan pocas veces en la vida, ¿qué es el Espanyol para no dudar en volver?
La oferta del Lyon, pese a que en Málaga estaba bien, no la tuve que pensar mucho. Si un equipo te triplica tus ingresos, te da la posibilidad de dar un paso importante y de jugar la Champions no te lo piensas. Ahora es una situación muy distinta. El fútbol no es solo jugar, sino que para hacerlo has de estar bien en la vida y el tema mental influye mucho. Sabía que como en el Espanyol no estaría en ningún sitio.

Para un joven de 23 años, ¿es mucha responsabilidad ser el organizador del Espanyol?
No lo siento así. La presión la tenemos todos porque todos queremos ser protagonistas. Cuando llegué a Lyon, al haberle pagado 12 millones al Málaga, siempre me preguntaban por la presión, y en este aspecto mi respuesta siempre es la misma, paguen 12 millones, uno o llegues libre, cuando estás en el campo solo piensas en hacerlo lo mejor posible.

En Málaga comentaste que te considerabas un buen jugador con el balón, pero que te faltaba un poco de físico. ¿Lo has ganado en Francia?
No es solo ganar en físico. En Francia te enfrentas a muchos jugadores que, por muy bien que estés físicamente, nunca alcanzarás su nivel, ya que el futbolista francés es más físico que el español. Quizás no he mejorado mucho en este aspecto, pero sí que he aprendido a jugar sin el físico, que no me pase por encima un rival de un metro noventa. He mejorado en intensidad y en la recuperación de balones. Para los jugadores con talento es más fácil jugar en España que en Francia.

En los dos últimos años se te ha relacionado con grandes equipos europeos. ¿Cómo convive con todo esto un chico tan joven?
En general lo llevé bien porque al final, de todo lo que sale en la prensa, tu sabes lo que es cierto y lo que no. Un futbolista, por mucho que se hable de un interés, si no quiere cambiar de equipo no se va. Estando en el Málaga hubo ofertas del Inter y del Oporto que sí valoré; estuve muy cerca de irme al conjunto luso. Este año algunos equipos han preguntado, aunque, quizás, los que más interesados no han salido a la luz. A mi representante le dejé claro que si salía solo sería para ir a un equipo mejor que el Lyon o al Espanyol; sino me quedaba en Francia.

Remontémonos a tu llegada al fútbol base blanquiazul cuando eras un niño. ¿Cómo fue tu fichaje y tus inicios en el club?
Me vieron jugando en Manacor con la selección balear y Manel Casanova me fichó. El primer año fue muy duro y la adaptación no fue fácil. No es sencillo para un niño de solo 13 años dejar a su familia a una distancia que no te permitía verla con asiduidad. De todas maneras, he de reconocer que en la residencia estuve muy bien; todos vivíamos una situación parecida, ya que habíamos dejado nuestras casas en busca de un sueño, y nos ayudábamos en los momentos más complicados por la soledad.

Y para alguien que llega con 13 años buscando un sueño, ¿fue duro que te cerraran las puertas del primer equipo después de un gran año en el filial?
Sí, porque después de mucho luchar lo veía cerca. Había participado en una pretemporada con el primer equipo, en bastantes entrenamientos, algún amistoso… Tenía la miel en los labios. El último paso, que es el más difícil, no lo pude acabar de hacer. Fue un golpe muy duro. Por suerte, en ese momento, Manel Casanova estaba en el Málaga y volvió a confiar en mí. Tenía otras propuestas mejores, pero no me lo pensé. El proyecto que me explicó era mejor que el que me ofrecía el Espanyol, que me cerró las puertas del primer equipo. Fue complicado tenerme que ir de casa, pero sabía que el fútbol continuaba. Me fui convencido de que algún día volvería, aunque no pensaba que fuera tan pronto.

Tu marcha no se entendió muy bien. ¿Qué pasó?
Al acabar esa temporada se produjeron cambios en la dirección del fútbol base. Pese a que tenía dos o tres años más de contrato, Mauricio Pochettino y Ramon Planes no confiaban en mí para el primer equipo. Tenía que seguir en el filial, pero sin aspiraciones de subir. Cerrarme las puertas de esa manera fue una invitación a que hiciera las maletas. Una manera de decirme que me fuera, ya que no contaban conmigo.

¿Pensaste que en el Málaga todo te iría tan rápido?
Sinceramente, si todo me fue tan bien fue gracias a Manel Casanova; se jugó las dos manos y los dos pies por mí. Dijo que llegaría arriba y que hiciera la pretemporada con el primer equipo. Se la jugó mucho por mí, tanto para que fuera al filial como para que Schuster contara conmigo.

Triunfas en Málaga y te ficha el Lyon, oferta que aceptas con la ilusión de jugar la Champions. ¿Qué se siente al escuchar ese himno desde el césped?
Las sensaciones del primer partido fueron de lo mejor y lo peor que he vivido. Fueron espectaculares por todo lo que significaba, pero fue el encuentro en el que más nervios pasé. Además, recuerdo que el primero fue contra el Valencia. Volver a jugar ante un equipo español, en el que había conocidos, ya era especial, así que aún más siendo en la Champions. Fue un día difícil porque quería demostrar. Era uno de esos partidos con los que sueñas desde pequeño. Esta competición la esperas con impaciencia y cuando la puedes jugar están ante uno de esos momentos que cualquier jugador querría disfrutar. 

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