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SEGUNDA PARTE DE LA ENTREVISTA EN EXCLUSIVA CON QUIQUE

"Queremos crecer y no ponernos barreras, que la afición pueda soñar"

El técnico perico destaca que "tenemos una cantera que educa a sus jugadores cuando son más jóvenes, que es el momento, y te llegan preparados, por eso no me gusta decir que yo he hecho debutar, en todo caso he abierto una puerta"

Jordi Luengo y Marta Mendoza
31/01/2017

 

¿Te quedaste con ganas de seguir leyendo la entrevista en exclusiva que le hicimos a Quique Sánchez Flores? Pues aquí tienes la segunda parte, en la que habla de sus motivaciones para venir al Espanyol, sus planes de futuro, la cantera...

El año pasado dirigió al Watford. ¿Tenía ganas de entrenar en la Premier?
Sí, pero no sabía cuándo llegaría el momento. Tenía la sensación desde fuera que el fútbol es distinto. Con el Atlético jugué una semifinal europea contra el Liverpool, disputé un Europeo Sub-18 en Inglaterra… sabía lo que se sentía jugando allí y que el fútbol lo entienden de otra manera. Al final lo que he visto es que la organización de la liga es espectacular y ahora LaLiga intenta hacer cosas en ese camino. Ellos quieren llegar rápido al área rival y ahora, con la llegada de técnicos europeos, cada vez juegan mejor al fútbol.

En más de una ocasión ha afirmado que el fútbol en Inglaterra es mucho más romántico. ¿Cómo lo definiría aquí en España?
Es muy distinto, se trata de un tema cultural y no lo vamos a cambiar. Cómo se vive aquí tiene cosas buenas y otras no tan beneficiosas para el fútbol. En ocasiones somos algo dramáticos, un término que allí no utilizan. Allí el drama lo convierten en reto, pero aquí nos gusta jugar con el drama, hacer de cada jornada una tragedia, de un resultado, de la situación de un entrenador, de cuando un jugador es suplente… Pero en mi caso, después de 32 años en la profesión, a mi esa visión ya no me apetece. Lo respeto, pero me quedo al margen, por eso hago pocas entrevistas, ya que creo que no tengo mucho que decir, y solo valoro lo que creo que realmente importa: saludar a los jugadores cuando acaban los partidos, después de una buena batalla deportiva, y me gusta felicitarlos por el esfuerzo realizado, saludar al trío arbitral porque es muy difícil pitar, me gusta conectarme con la afición porque quiero que sientan, y todo lo demás no me hace falta.

Habiendo vivido diversas realidades deportivas, ¿le gusta más la figura del manager inglés o la del entrenador al uso en España?
Para mí lo importante es que se cuente con la figura del entrenador, porque al final contratas a un técnico porque crees en su filosofía deportiva y si él tiene que hacer las alineaciones, tendrá que traer a jugadores que, obviamente, sean útiles para el club, pero que entren dentro de la idea de equipo y de juego que tiene el entrenador. Entonces tiene que haber un consenso por parte de todos los estamentos, una buena tormenta de ideas entre dirección deportiva, consejo… No es tan difícil. En el Watford ya trabajé a pie de obra con Gino Pozzo y las cosas salieron bien, y aquí el Espanyol también me dieron esa oportunidad sin ser entrenador todavía, antes de firmar. Estuvimos peleando codo a codo por cada jugador con la dirección deportiva, el Ceo del club, Ramon Robert y Mr. Chen, y es bonito y gratificante. No me gusta que todo el poder recaiga sobre una misma persona, creo que con respeto y confianza es mejor cooperar.

¿Es feliz en el Espanyol?
Sí. Tuve la oportunidad de pensar si era el proyecto adecuado y acerté. Me emocionaba pensar que una entidad que había estado tres años con dificultades me brindaba, a mi equipo y a mí, la oportunidad de hacer algo distinto y eso me movió completamente. Sé perfectamente el tipo de club que es el Espanyol, un histórico de La Liga. Lo sé porque lo he respetado toda mi vida como entrenador, como jugador y como niño cuando les visitaba cuando venían a Sevilla. Recuerdo ir al hotel Colón con mi padre a las concentraciones y estar con Solsona, Molinos, José María… Por lo que tengo muy interiorizado qué es el Espanyol. Cuando me lo propusieron creí que era un buen momento para venir aquí y hacer algo más difícil de lo que es construir un equipo, que es devolver a un club al lugar que le corresponde. Eso es mucho más difícil pero a mí me llena mucho más.

Finalizada la primera vuelta, ¿qué balance hace? ¿Estamos donde queríamos?
Solemos hablar mucho de objetivos, de que no queremos sufrir, que queremos estar en el Top10. Muy bien, pero si nosotros estuviéramos hoy novenos como estamos, pero con malas sensaciones, no estaríamos felices y yo no estaría contento. Por lo que para nosotros, ahora mismo, el único objetivo real que tenemos aquí dentro como club es mejorar, pero no solo en lo deportivo, plantilla, jugadores y tácticamente, también es mejorar en infraestructuras, en departamentos y en todo lo que podamos darle a la afición para que ésta vea que crecemos como club en todas las facetas. Lo realmente importante es que el proceso nos indique que seguimos creciendo y que en mayo podamos estar felices y satisfechos. Y siempre insisto que lo que más me vale, lo que me hace más feliz es oír a los jugadores admitir que están creciendo. Por lo que aupados en eso, estamos tranquilos.

En la mejora que ha experimentado el equipo, fue clave el récord de imbatibilidad de 586 minutos, una marca muy difícil de lograr en una liga como esta, ¿no?
Fue muy importante. Para lograr algo así hay que tener mucha pasión, porque tener un buen bloque defensivo solo se consigue poniendo mucha atención, mucha ayuda y cooperación. Esa es la única manera con la que un equipo puede dejar la portería a cero en una liga tan importante como esta en la que hay tan buenos delanteros y buenos equipos. Para nosotros eso era un objetivo, ya que si hablábamos de mejorar lo anterior, el pasado curso se encajaron 74 goles y teníamos claro que había que rebajar mucho esa cifra. Estamos felices de ir por el buen camino en este sentido, porque eso demuestra que estamos borrando de las memoria todo lo malo. Así que estamos felices por ello, pero somos muy conscientes de que no nos podemos relajar. Si perdemos pasión y cooperación en todo lo que hacemos pasaremos a ser peores, transparentes y entonces en esta liga estás muy expuesto.

Como suele decirse, todos llevamos un entrenador dentro. ¿Entiende que en algunos partidos la afición reclamara que el equipo fuera más ofensivo, especialmente en casa?
Nosotros respetamos mucho la opinión de cualquier aficionado, pero hemos empezado por lo que tenemos que hacer, un equipo más sólido. Necesitábamos que todos se comprometieran en la tarea defensiva, pero siempre, desde el primer momento, siendo un equipo que nunca ha renunciado al ataque. A veces lo hemos hecho mejor o peor, pero nunca hemos renunciado al ataque. Y no lo hacemos desde la propia alineación. Hemos llegado a salir al campo con siete jugadores ofensivos sobre 11. Algo que no significa que no vamos a defender. Yo lo que quiero es ganar el partido con los jugadores de ataque que sea, pero quiero ser un equipo, un bloque unido que junto ataque y defienda, del primero al último.

Once fichajes y cuatro canteranos que ya han debutado. En total 15 caras nuevas. ¿Cómo se construye un bloque con tantas novedades?
Tuvimos la suerte de poder elegir entre lo que habían sido importantes estos años tras, los que habían demostrado que ante la dificultad han dado la cara y que suponían una base importante. Nuestra misión era preparar a un grupo que dentro de la diversidad de tantas incorporaciones sea homogéneo y ahora nos centramos en que sea competitivo, lo que no hemos sido. Que primero lo haga bien, luego que lo haga asiduamente y luego que se acostumbre a serlo. Pero sí que es verdad que ante un escenario así el primer año no puedes marcar un estilo tan fácilmente, porque no hemos podido ir al mercado a coger todo lo que queremos, hemos ido y hemos tenido que coger a libres, cedidos, a préstamo con opción de compra o jugadores sólidos como la operación de David López, que se ha hecho una inversión. Pero trabajamos para que todo funcione, fluya y que aparezcan conexiones por todas partes, como la que hay en banda izquierda con Piatti y Aarón.

Viendo que no le tiembla el pulso a la hora de dar oportunidades habiendo hecho debutar a cuatro canteranos, ¿cómo se gestionan estas irrupciones?
En este aspecto tiene mucho que ver la madera del jugador, porque a los entrenadores no nos gusta educar a los jugadores, pero nos gusta formarlos. Cuando un chico te viene educado, como es nuestro caso, formarlo es relativamente sencillo. Lo metes en el grupo y lo orientas, porque todo lo demás lo ponen ellos; la juventud, la inconsciencia, también los errores, pero muchas virtudes, las ganas, el hambre… Tenemos una cantera que educa a sus jugadores cuando son más jóvenes, que es el momento, y te llegan preparados, por eso no me gusta decir que yo he hecho debutar, en todo caso he abierto una puerta.

¿Alguien le ha sorprendido positivamente?
No, porque las expectativas que normalmente tengo son altas, por lo tanto no hay tanta capacidad de sorpresa. Pero quizás me ha llamado la atención que los chicos jóvenes tuvieran ese empuje, esa formación, que hasta que no los ves de cerca no te sorprende tanto.

¿Y decepcionado?
Tampoco. Porque aquí todos entienden que esto es una carrea de fondo, donde hay que llevar el ritmo casi de carrera de velocidad. Que si te caes por la razón que sea y el grupo sigue trabajando de la misma forma luego vas a tener que hacer un gran esfuerzo para volver a entrar en esa dinámica. Todos lo entienden y por eso trabajan en cada entrenamiento.

Llegó para cambiar la historia del Espanyol. ¿Ambiciona con volver a pelear por Europa o por los títulos?
Nosotros soñamos y queremos tener el mejor equipo posible que pueda tener el Espanyol. Queremos crecer y no ponernos barreras, porque sabemos que cuando logramos una buena racha la afición sueña y nos encanta. Me parece fantástico que vuelen, pero nosotros tenemos la obligación de tener calma, el reposo necesario y saber dónde estamos.

¿Qué puede aportar Quique a este ilusionante proyecto?
Experiencia. Intento aplicar conocimientos que a los jugadores les puedan valer y transmitir la calma necesaria para trabajar sin interferencias. Y sobre todo trabajo de todo un equipo, los que hemos venido y los que ya estaban, que queremos hacer un Espanyol más fuerte.

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