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FÚTBOL

Fiasco argentino: empata 1-1 con Venezuela y peligra su clasificación

El equipo de Leo Messi no pudo con el último en la tabla de posiciones y quedó quinto

ABEL GILBERT
06/09/2017

 

Pobre Messi. Tantas ilusiones se deshacen delante suyo como papel mojado. Si todo empeora podría quedarse en Barcelona viendo Rusia 2018 por televisión. Porque Argentina no pudo derrotar a la muy modesta Venezuela en Buenos Aires. Se llevó un empate (1-1)de lástima. El equipo que dirige un Jorge Sampaoli que empieza a perder su crédito, apenas tiene 24 puntos. Si bien le sacó uno de distancia a Chile, que fue derrotada en La Paz por Bolivia, quedó debajo de Perú por diferencia de goles: 26 contra 16. El 5 de octubre recibe en el estadio del River Plate nada menos que a los peruanos, que se llevaron de Quito una victoria inesperada (1-2), y ese partido definirá casi todo. Por ahora, el equipo que cuenta con el mejor jugador del planeta se encuentra en la zona de repechaje. Si nada cambia disputará su plaza en el próximo Mundial con Nueva Zelanda. Pero todo puede ser peor. Y Leo lo sabe. Por eso, una vez más, terminó el partido tomándose la cabeza. Cubrió sus ojos con las manos, como si él, que ha enfrentado (y atravesado) las pruebas más difíciles, no hubiera querido ver lo que sucedía a su alrededor. Le faltó cubrirse las orejas. Los memoriosos no recuerdan una silbatina tan estruendosa. Ni siquiera cuando Argentina fue aplastada 5-0 ante Colombia en las eliminatorias de 1994. “El sueño de ir al Mundial ya se transformó en pesadilla”, dijo el diario deportivo 'Olé', y sentenció: “así no lo merecemos”. El diagnóstico de La Nación fue también elocuente: “la Argentina está espantada. Tiembla porque la peor pesadilla toca a su puerta. ¿Quizá no se clasifique al Mundial de Rusia? Quizá. La selección sufre un helado sudor en la espalda”. En cambio, Uruguay y Colombia ya se sienten con un pie adentro de Rusia 2018, junto con el ya clasificado Brasil.

Pobre Messi. Se cansa de anotar goles en Barcelona y con la celeste y blanca no puede torcer una larga historia de sequías desde que se inició el torneo regional. Argentina ha anotado 16 dianas en 16 fechas: un gol de promedio por partido. Venezuela mostró hasta qué punto llega el desconcierto de este seleccionado. La “Pulga” no encuentra acompañantes y, una vez más, tiene que hacer todo por las suyas. A veces puede, y desparrama rivales por el césped. En otras ocasiones falla, se frustra y barrunta. Lo que no cambia es su soledad. Sale Higuaín del equipo y entra Mauro Icardi, pero nada cambia. Llega Dybala, y su apodo de “la joya” se devalúa en el terreno, pareciera que le pesa la responsabilidad de codirigir al seleccionado. Y entonces en las gradas vuelven a pedir que retorne Higuaín. El que se lleva la peor parte es Di María, una sombra de aquel que alguna vez fue con Argentina. Aseguran que no soporta la presión: brilla en Europa y acá tiene problemas psicológicos. Mascherano es otro que recibe críticas impiadosas.

Argentina había ido al entretiempo con el empate en cero. El nerviosismo comenzó a apoderarse de los hinchas y los jugadores cuando al regresar al campo de juego. Cuando a los casi cinco minutos del segundo tiempo Murillo puso en ventaja a los visitantes, un silencio de pavor contaminó a todos los presentes. Hasta el autor del gol no podía creer lo que pasaba. La paridad llegó cuatro minutos más tarde con un centro al área de Acuña. Icardi estaba ahí para empujarla, pero el favor lo concedió Feltsher, el defensor de la “vinotinto”. Fue gol en contra pero se festejó como si se tratara de una proeza. Sin embargo, no hubo mucho más. Los insultos empezaron a bajar de las plateas. Si, al principio, todos cantaban “que de la mano de Leo Messi todos la vuelta (olímpica) vamos a dar”, a medida que se acercaba el final del encuentro nadie se atrevió a tararear si quiera la melodía.

Lo había advertido Maradona: “este equipo me da miedo”. Y, sí, se sintieron los escalofríos a lo largo y ancho del país. Pobre Messi: vuelve a Barcelona con las manos vacías, o llenas de incertidumbre. Si hasta Sampaoli, quien había pedido que los jugadores cantaran el himno patrio completo, para insuflarlos de heroísmo, se sembró de interrogantes. “Ahora sí estamos más complicados”, reconoció el “Pelado”.  El entrenador apareció solo en una rueda de prensa que tuvo más de descargo. “Dejamos pasar una oportunidad muy importante, estábamos muy ilusionados de ganar de la forma que lo salimos a buscar….Empatamos un partido que tendría que haber terminado por tres goles… Esto es fútbol y sabemos que estas cosas pueden pasar”.  Y lo que sucedió provocó la ira de los comentaristas deportivos. Mariano Closs, uno de los relatores estrella, ironizó sobre el tiempo que le dedican Sampaoli y sus colaboradores a ver videos, observar movimientos propios y ajenos. Le reprochan utilizar volantes como defensores, ubicar a zurdos en los andariveles derechos y viceversa, mezclar agua con aceite. El “Pelado” trató de no dramatizar las circunstancias.  “Si Argentina vuelve a tener la posibilidad de jugar como en el primer tiempo estaremos mucho más cerca de la clasificación”. Su credibilidad, en la triste noche del miércoles, no es la misma y deberá remontar la cuesta: de seis puntos en juego obtuvo dos. Pobre Messi que debe cargar la cruz por la senda empinada.

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