Diario La Grada Atlético | Sábado, 24 de febrero de 2018

13:58 h. CRÓNICA

Emaná aprende Rápido (1-1)

El exjugador del Nástic logra el tanto del empate nada más salir del banquillo

Imanol Echegaray 04/02/2018

No era un partido cualquiera. Se enfrentaban los dos equipos más en forma del grupo de lo que va de año 2018. Tanto Atleti B como Rápido de Bouzas llegaban al choque con cinco victorias en los últimos cinco partidos. Cuarto clasificado contra quinto, un duelo que iba a servir para medir las aspiraciones de ambos conjuntos. Aunque, no hay que perder la perspectiva, los rojiblancos afrontaban este año con el objetivo claro de la permanencia y de volver a tener contacto con la categoría de bronce.

Óscar Fernández presentaba un once de garantías. Con San Román, Solano, Sergi, Montero, Rafa, Toni Moya, Arona, Olabe, Salomón, Jorge Ortíz y Manny. Empezaba el encuentro bajo un manto blanco de nieve incipiente que caía en el Cerro del Espino y con un gol anulado a Toni Moya en los primeros quince minutos. Dominio estéril de los colchoneros que se rompería con un penalti a favor para el equipo visitante. Era el minuto 28 y el encuentro se torcía para el Atlético. Sielva lo transformaba para ampliar la ventaja clasificatoria del Rápido ante los rojiblancos.

El resto del primer tiempo se vivió en ataque, pero sin llegar a concretar ocasiones claras. El segundo tiempo fue similar. La iniciativa la llevaban los locales, pero las ocasiones caían con cuentagotas. Un disparo de Arona, destellos de Manny y centros desde las bandas que no encontraban rematador. Óscar Fernández se percató de eso y puso a calentar a un Ródenas que estaba de dulce, pero que fue suplente. También pudo debutar Emaná, entrando en lugar de un desacertado Salomón Obama. Y aquí, el partido cambió.

Sólo trece minutos tardó en marcar su primer gol el nuevo futbolista rojiblanco. Emaná caía de pie en el equipo de Óscar Fernández y ponía el empate a uno en el marcador. Era el minuto 82 y los rojiblancos conseguían, por fin, lo que llevaban intentando todo el encuentro: perforar la portería rival. 

Y así se llegó al final del partido. No pudieron los colchoneros superar a su rival en la clasificación, pero este empate significó mucho más que una posición circunstancial en la tabla. Estos chavales han cogido el truco de la competición, empataron el encuentro con orgullo ante uno de los rivales más difíciles de la competición y siguen mirando más hacia arriba que hacia abajo. Hay futuro.