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HISTORIA DE SUPERACIÓN

Tomás, un Titán colchonero que pedalea contra el cáncer

Hablamos con un hombre que mantiene una enorme lucha contra esta enfermedad

Adrián Beloki
23/01/2018

 

La historia de Tomás Martínez es de esas que te hacen posar los pies en el suelo y relativizar todos los problemas  y disgustos que vivimos en nuestro día a día. Este acérrimo aficionado colchonero de 50 años vive desde hace siete una férrea lucha contra el cáncer , enfermedad que le ha costado su ojo izquierdo, pero a la que le ha ganado mil batallas. Hace dos le llegaron a pronosticar que le quedaban tres meses de vida, pero este luchador sigue vivo, tan vivo que en el mes de abril viajará a tierras marroquíes para competir en la Titán Desert, una de las competiciones de ciclismo de montaña más exigentes del mundo. 

“La del cáncer es una lucha de partido a partido, mañana a mañana, levantarte y sentir que estás vivo y con ganas de vivir” confiesa Tomás a La Grada.  Nuestro héroe particular nos habla de lo importante que es para él la carrera a la que viajará en el mes de abril. “Sé que va a ser muy duro, pero para mi el tener ese objetivo ha supuesto un chute de energía e ilusión tremendo”.  

Él siempre ha sido deportista, pero jamás ha completado un desafío de la talla de esta carrera en la que los participantes tienen que hacer frente al intensísimo calor, las fuertes rachas de viento, las interminables llanuras, y a duros tramos de arena. Cuando se lo propuso, habló con sus médicos para cambiar las sesiones de quimio, "la kryptonita" como lo llama él. Sobre el gran reto que afronta, lo tiene claro: “Sufriré, pero merecerá la pena”. Como contra el cáncer, las travesías por el desierto “tienen mucho de aguantar con la cabeza. Creo que pensaré mucho en que yo ni siquiera debería de estar allí, pero que ahí estoy, pedaleando y vivo”. 

Tomás también ha sufrido duros varapalos psicológicos en el camino. En el Hospital de la Paz, donde recibe su tratamiento, ha conocido a varias personas que no han tenido tanta suerte como la que está teniendo él. “Está el caso de este chico joven, al que convencí para que viniera a hacer deporte conmigo, incluso corrió con nosotros una carrera benéfica que organizamos en la empresa. Hace poco se me murió y cuando ocurren estas cosas toca resetear la cabeza”, confiesa a la vez que deja claro que esas malas experiencias las convierte en motivación para cumplir su reto.

Precisamente a Grupo Mat, la empresa en la que trabaja Tomás, le debe mucho nuestro protagonista. Cuando les comentó su intención de hacer la Titan Desert le apoyaron e incluso le han pagado la inscripción y patrocinado durante todo el proceso. “Sigue viniendo a trabajar porque es muy cabezón, cuando debería estar descansando… pero así es él” nos cuenta su amigo y compañero de trabajo Miguel Ángel. Detalles como ese demuestran que en su día a día, Tomás ya es un titán que merece aplausos y admiración. Seguiremos de cerca su evolución en la carrera y le deseamos lo mejor.

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